Redes internacionales y cooperación externa: el desafío de una guerra desigual contra el narcotráfico


El hallazgo de dos megalaboratorios en Villa Tunari expone la magnitud de las estructuras criminales con capacidad industrial, mientras el Gobierno apuesta por la cooperación internacional para equilibrar una lucha marcada por la desigualdad de recursos.

Foto: captura de pantalla

eju.tv



El hallazgo y destrucción de dos megalaboratorios de droga en Villa Tunari, alimentados por al menos nueve fábricas cercanas, dejó al descubierto un nivel de organización, logística e infraestructura que, según el Gobierno, excede el ámbito local y apunta a redes criminales de alcance internacional, una probabilidad latente debido a la capacidad de refinación de estas factorías de refinación de la pasta base de coca.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, explicó que estos complejos tenían una capacidad diaria de transformación de entre 400 y 600 kilos, lo que permite inferir que forman parte de “esquemas muy grandes, con logística internacional, producción en Bolivia, tránsito y destinos que incluso pueden llegar a Europa”, de ahí la importancia de la destrucción de estas infraestructuras que alimentan la economía del narcotráfico en el país.

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“Estamos hablando realmente de muy grandes cantidades, entonces eso nos da una idea de que esto es realmente parte de un esquema seguramente internacional, de redes muy grandes que están en territorio boliviano, eso ya se sabía, hace tiempo que se viene diciendo, tiene una capacidad muy grande de logística, de operar con temas de narcotráfico y son redes que tienen lugares como Bolivia donde se produce, tienen lugares de tránsito y tienen lugares de destino, probablemente hasta ciudades en Europa”, apuntó.

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La autoridad relató que la ubicación de los laboratorios, próximos a pistas clandestinas con vuelos rutinarios de avionetas, demuestra un sistema de alertas tempranas, camuflaje y control territorial. “Desde arriba es prácticamente imposible verlos; están totalmente mimetizados, con carpas verdes y vegetación tupida”, describió, señalando que el acceso solo fue posible mediante rastrillaje terrestre y apoyo aéreo especializado.

Justiniano reconoció que estas estructuras se instalan en entornos socialmente complejos como el trópico de Cochabamba, región donde las fuerzas antidroga ingresan pese a las dificultades que supone no solo el acceso, sino la protección de algunas personas a la actividad ilícita. “Hay comunarios que forman parte de estas redes y otros que, sin participar, se ven obligados a hacer la vista gorda por la presión y la economía que genera el narcotráfico”, afirmó, en alusión a zonas que incluso colindan con parques naturales, donde no debería existir actividad cocalera.

Frente a esta realidad, el Gobierno reconoce que la lucha es asimétrica. “Nuestros recursos son mínimos frente a los tentáculos del narcotráfico internacional”, admitió Justiniano. Sin embargo, aseguró que se trabaja para equilibrar esa desigualdad mediante la cooperación internacional. “Con la Unión Europea existe una predisposición tremenda, importante, para que esta lucha que es desigual, podamos por lo menos llegar a empatarla”, aseveró.

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En ese marco, destacó el intercambio de información y el soporte técnico con Estados Unidos, la Unión Europea, Naciones Unidas y países vecinos. Sobre la cooperación con la DEA estadounidense, precisó que se limitará al intercambio de inteligencia, apoyo logístico y estudios de confiabilidad, descartó así presencia operativa extranjera en territorio nacional al subrayar que el objetivo del Gobierno es “que no exista territorio controlado por el narcotráfico”.

“Sabíamos que era complicado, sabíamos que era difícil, que nuestros recursos son mínimos, realmente a grandes tentáculos de narcotráfico, pero estamos haciendo lo necesario, y creo que la cooperación internacional de Estados Unidos, de la Unión Europea, de Naciones Unidas, de otros países vecinos, más lo que estamos haciendo nosotros, también va a mejorar la configuración”, apuntó para luego enfatizar que la destrucción de los dos megalaboratorios es una señal de que existe un trabajo comprobable contra el narcotráfico.

El Ejecutivo considera que la destrucción de infraestructura, el trabajo coordinado y el fortalecimiento de alianzas externas son elementos de una estrategia que apunta a enfrentar redes criminales complejas en uno de los escenarios más dificultosos. “Estamos trabajando contra todas las redes de narcotráfico que existen o se han conocido”, puntualizó el Zar antidrogas para dejar en claro que la lucha contra las organizaciones criminales no tiene tregua.