Santa Cruz: Casa de la Mujer denuncia que partidos políticos incumplen principios de paridad y alternancia en su democracia interna


La crítica de la Casa de la Mujer apunta al corazón de esta paradoja porque mientras la ley exige paridad, la democracia interna de los partidos sigue operando con lógicas que excluyen a las mujeres. Suárez observó que, además de la desigualdad numérica, persiste una exigencia desproporcionada sobre las candidatas.

eju.tv / Video: Radio Fides

¿Democracia representativa sin democracia interna? La Fundación Casa de la Mujer en Santa Cruz lanzó una contundente crítica contra las organizaciones políticas al evidenciar el incumplimiento de los principios de paridad y alternancia en sus estructuras internas de cara a las elecciones subnacionales.



Su fundadora, Miriam Suárez, advirtió que lejos de avanzar, el país retrocede en materia de participación política femenina con cifras que revelan una profunda desigualdad entre candidatos hombres y mujeres para los comicios de este año.

«Como nunca y en ningún momento, esta vez nos alejamos cada vez más bien de la paridad y la alternancia. Fíjate que yo estaba mirando los programas tanto para la gobernación del departamento y para el municipio y hay muy poca cosa. Realmente son muy pocos los candidatos o que se acercan al tema o que conocen el tema, pero que tampoco se comprometen demasiado», enfatizó la activista en entrevista con Radio Fides.

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Foto: UNDP

La dirigente respaldó sus declaraciones con datos concretos del Tribunal Electoral Departamental. «La información del TED es que hay 2.131 candidatos hombres frente a 493 candidatas mujeres. Entonces, es una desigualdad, una desventaja tremenda», reveló Suárez que evidenció que la representación femenina en las listas es mínima pese a las normas que obligan a la paridad. Esta brecha, según la activista, demuestra que los partidos no aplican internamente los principios que dicen defender.

El diagnóstico de Suárez se enmarca en un contexto de luces y sombras para los derechos políticos de las mujeres en Bolivia. Especialistas como Lourdes Montero, de Oxfam, recuerdan que los avances en paridad legislativa no fueron concesiones gubernamentales, sino conquistas de organizaciones feministas desde los años 80. Sin embargo, la académica Rocío Estremadoiro advierte sobre el «fetichismo legalista» como un fenómeno donde las normas cambian, pero las estructuras de poder real se resisten a transformarse y dejan intactos los espacios de decisión mayoritariamente masculinos, según reportaje de La Razón.

La crítica de la Casa de la Mujer apunta al corazón de esta paradoja porque mientras la ley exige paridad, la democracia interna de los partidos sigue operando con lógicas que excluyen a las mujeres. Suárez observó que, además de la desigualdad numérica, persiste una exigencia desproporcionada sobre las candidatas.

«Es la mayor evidencia también de las situaciones de oportunidades iguales para hombres y mujeres. Creo que a las mujeres se les exige mucho más que lo que se les exige a un hombre», reflexionó y dejó abierto el debate sobre las barreras invisibles que enfrentan las mujeres para acceder a cargos de elección popular.