El Proyecto Fénix dibuja una red de esperanza móvil, un desafío titánico que promete convertir la utopía de la salud universal en una realidad sobre ruedas, helicópteros y algoritmos.
Proyecto faraónico promete resucitar la salud boliviana con hospitales móviles. Frente a la cruda estadística de más de 22.000 ‘muertes invisibles’ en el país, atribuidas al colapso crónico del sistema de salud, una alianza entre el capital privado de impacto y una institución médica cruceña busca cambiar el destino de miles de bolivianos. El Hospital Universitario Martín Dockweiler (HUMD) y Nilaris Group anunciaron el lanzamiento del ‘Proyecto Fénix’, una iniciativa que inyectará 600 millones de dólares en una reingeniería operativa sin precedentes para blindar la salud pública y promete llevar atención de alta complejidad hasta el último rincón del territorio.
«El plan es tener más de 500 hospitales. Si se requieren más, estamos en condiciones de traer más. A fin de año podamos tener 500 hospitales en toda Bolivia, en todo el municipio, en todos los barrios». Esta meta se sustenta en una flota de «Hospitales LEGO», enfatizó el presidente de la Fundación Udabol, Martín Dockweiler y agregó que las unidades móviles modulares, equipadas con tecnología de General Electric, funcionan como bloques ensamblables para crear capacidades de tercer nivel en cualquier punto del país.
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El proyecto nace de un diagnóstico profundo de la crisis. Martín Dockweiler explicó que analizaron a fondo los problemas estructurales como las huelgas constantes, los salarios atrasados, la falta de insumos y el colapso generalizado. «Esta es la solución. No vamos a pedir que el Gobierno aumente el presupuesto. No vamos a pedir que pidamos más plata, que el Gobierno se endeude», afirmó y sorprendió al asegurar que con su modelo de gestión el Estado no solo no gastaría más, sino que «con el mismo presupuesto, inclusive, podemos demostrar que el Gobierno puede ahorrar mil millones de dólares».
La iniciativa se presenta como el cumplimiento tangible de un derecho constitucional postergado. Al ser consultado sobre el beneficio para la población, Martín Dockweiler fue categórico al afirmar que «la salud gratuita, lo que está en la ley, la Constitución Política del Estado, salud para todos. Hoy por hoy, con este nuestro proyecto, queremos lograr esto». Para materializar este derecho, la movilidad es clave. Además de los hospitales móviles remolcados por una flota de vehículos eléctricos Cybertruck, el proyecto incluye helicópteros médicos en cada departamento para rescates y traslados de emergencia.
La cobertura universal es un pilar no negociable por lo que «tiene que llegar hasta el último rincón de Bolivia. Esto nunca se ha hecho», sostuvo Dockweiler e imaginó un escenario donde «tiene que haber un hospital cerca en cada provincia, por más pequeño que sea y como son móviles, se pueden dar vueltas por las provincias cercanas. No va a faltar salud». La acción comienza en marzo con la «Gran Cruzada por la Salud», que desplegará el primer quirófano móvil del país para atacar directamente las listas de espera que, según el proyecto, son hoy una sentencia de muerte para muchos.
El núcleo tecnológico del Proyecto Fénix será el HUMD de Santa Cruz, convertido en un HUB nacional de alta complejidad desde donde se operará con inteligencia artificial para gestionar de manera inteligente las derivaciones críticas de pacientes desde el sistema público de todo el país para optimizar recursos y tiempos de respuesta en casos de vida o muerte.
De forma paralela y como un pilar formativo esencial, la universidad que gestiona Dockweiler revolucionará la enseñanza médica a partir de 2026. Cada sede universitaria contará con hospitales móviles para prácticas, tutores clínicos asignados desde el inicio, certificaciones en IA médica y simulación clínica avanzada con robots y así se preparará a una nueva generación de médicos en el entorno de alta tecnología que promete el ‘Proyecto Fénix’.
El portavoz del proyecto resumió el mandato moral que los impulsa: «Las 20.000 muertes prevenibles son un mandato para actuar. Con el Proyecto Fénix, la salud deja de ser una espera y se convierte en un derecho inmediato mediante tecnología de punta y una inversión sin precedentes».
El Proyecto Fénix dibuja una red de esperanza móvil, un desafío titánico que promete convertir la utopía de la salud universal en una realidad sobre ruedas, helicópteros y algoritmos.


