El gerente de Productos Derivados asegura que el combustible cumple norma, pero admite que arrastra problemas de control y almacenamiento de la gestión anterior. Ahora se activan nuevos mecanismos de verificación junto a la ANH.
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En medio de las denuncias por fallas mecánicas en vehículos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) salió a defender la calidad de la gasolina que distribuye en el país y aseguró este lunes que los problemas reportados por los usuarios están relacionados a deficiencias heredadas en la cadena de control y fiscalización de la anterior gestión de gobierno, especialmente en rol que cumplió la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
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«Existen volúmenes antiguos. Recordemos que hasta diciembre había colas y YPFB tenía apenas un día de autonomía. Todo lo que estaba en los tanques se despachaba diariamente, incluyendo producto antiguo. Eso no desaparece de un día para otro. La cadena de suministro. El producto pasa por tanques, estaciones de servicio, etanol y mezclas. Muchas estaciones no hacen el mantenimiento adecuado de sus tanques. En el fondo de los tanques se acumulan residuos, lo que puede generar contaminación. Esto ocurre en el Beni, en Santa Cruz y en todo el país», explicó Carlos Cuéllar, gerente de Productos Derivados e Industrializados de la estatal.
Afirmó que el combustible que hoy se comercializa en Bolivia fue importado bajo los mismos esquemas de control vigentes en la gestión anterior, en los que la ANH era responsable de verificar la calidad tanto en origen como en estaciones de servicio. Sin embargo, esos controles no se ejecutaron de manera integral en toda la cadena, lo que permitió que se acumulen volúmenes antiguos, residuos en tanques y posibles fallas de almacenaje en los surtidores.
En ese sentido, dijo que la ANH es la entidad encargada de exigir ese mantenimiento, y está trabajando en ello junto con Azosur.
Ante las molestias de los condustores por la posible mala calidad del combustible, Cuéllar anunció un paquete de medidas para corregir las debilidades heredadas y reforzar la fiscalización. Entre las principales acciones está la recertificación del combustible importado, lo que implica una doble certificación de calidad, ingresando los volúmenes a refinería para una nueva verificación antes de su despacho al mercado.
Además, se activará una revisión integral de los surtidores, incluyendo bombas y tanques de almacenamiento, para detectar contaminación por residuos acumulados durante años de falta de mantenimiento.
En ese marco, la ANH deberá cumplir un rol más riguroso en la fiscalización, tanto en estaciones de servicio como en la cadena de distribución.
“Estamos mejorando los controles que antes no se aplicaron con la rigurosidad necesaria. Vamos a certificar el producto en origen, en refinería y en destino. La gente tiene derecho a saber que la gasolina que compra es de calidad”, afirmó Cuéllar.