El narcotraficante uruguayo debe ser presentado ante un juez este viernes en Estados Unidos, en medio de cuestionamientos a su expulsión mientras el Gobierno destaca el operativo como un punto de inflexión.

La captura de Sebastián Marset en Santa Cruz el pasado 13 de marzo cerró una etapa operativa, pero este viernes se abre un frente decisivo que es el judicial, ya que el narcotraficante será puesto ante un juez en Estados Unidos tras una audiencia preliminar breve; entre tanto, el gobierno de Rodrigo Paz sostiene la legalidad de su expulsión y anticipa nuevas acciones contra su estructura criminal asentada en Bolivia con ramificaciones en varios países.
La detención de Marset hace una semana exactamente, tras más de tres años de fuga, fue ejecutada sin enfrentamientos por efectivos de élite de la Policía Boliviana en un operativo que fue calificado como impecable, porque tuvo una precisión milimétrica en la actuación que permitió la captura del narcotraficante sin disparar un solo tiro, por tanto, sin bajas en ninguno de los lados; horas después, el gobierno lo expulsó lo que posibilitó su traslado inmediato al país norteamericano, donde enfrenta cargos por narcotráfico y lavado de dinero .
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El presidente Rodrigo Paz calificó la captura como un ‘punto de inflexión’ en la lucha contra el crimen organizado, subrayando el carácter regional del operativo y la cooperación internacional que permitió su aprehensión. En la misma línea, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, detalló que la operación fue resultado de semanas de inteligencia; asimismo, explicó que el uruguayo resultó sorprendido por la operación policial y confirmó que el narcotraficante ‘guardó silencio durante todo el proceso’, tras su aprehensión.
La autoridad también advirtió que Marset no operaba de manera aislada. “Viene operando no solamente en el país, sino en países vecinos”, afirmó, al señalar que el capo logró consolidar una estructura criminal con base en Bolivia y ramificaciones regionales. Es justamente esa composición la que ahora es atacada por los organismos de seguridad correspondientes con la intención de eliminar, en la medida de lo posible, esa maquinaria delincuencial que hizo del autodenominado ‘Rey’ uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo.

Los ojos ahora están puestos en su presentación ante un juez en Estados Unidos, prevista para este viernes. Se trata de una fase inicial del proceso, luego de una primera audiencia breve de menos de cinco minutos en la que no declaró y solo se verificó su identidad y la defensa legal que lo acompañará durante el proceso que puede durar poco más de dos años, según los expertos, de acuerdo a su disposición para colaborar con la justicia de ese país.
Este paso marcará el inicio formal del proceso penal en su contra, donde se definirá su situación jurídica inmediata y el avance de los cargos. Además, se ratificará la acusación inicial, o se ampliará a otros delitos conexos de acuerdo con la fase previa de las declaraciones tomadas por la Fiscalía estadounidense. Según declaraciones de autoridades del gobierno, entre ellas el propio presidente Rodrigo Paz, Marset habría dado algunas informaciones preliminares, pero ese aspecto se dilucidará en el transcurso del juicio como tal y con la imputación de la Fiscalía estadounidense. Empero, la defensa de Marset cuestiona el procedimiento aplicado en el país. Sostiene que no hubo extradición formal, sino una expulsión acelerada, lo que, según sus abogados, vulneró supuestamente las garantías del debido proceso.
Desde el Gobierno, sin embargo, la posición es clara: la expulsión se enmarca en la normativa vigente y responde a la necesidad de evitar dilaciones en un caso de alto perfil internacional. Las autoridades bolivianas sostienen que la actuación se ampara en la normativa migratoria vigente. El Ejecutivo defiende que la expulsión de un ciudadano extranjero requerido por la justicia internacional
La audiencia de este viernes abre una etapa donde se definirá si Marset coopera con la justicia, lo que podría impactar en investigaciones regionales. Autoridades nacionales anticipan que el foco está en la red delincuencial, la información incautada deriva en nuevas operaciones y aprehensiones. El caso Marset entra en su fase más compleja. Ya no se trata solo de la captura de un objetivo de alto valor, sino de lo que pueda desencadenar su proceso judicial en EEUU.