El Gobierno anuncia un nuevo enfoque para la erradicación de coca excedente en el Trópico


La pasada jornada se inauguró en Chimoré la temporada anual de acciones de racionalización y control de cultivos de esta gestión. El Ejecutivo plantea diálogo con productores y alternativas productivas para fortalecer la economía regional.

eju.tv / Video: VDSSC

El inicio de las tareas de racionalización y erradicación de cultivos excedentes de hoja de coca en el municipio de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, abrió también una etapa de diálogo con los productores y de proyección de alternativas económicas para la región, según señalaron autoridades del Gobierno durante el acto oficial realizado el jueves 5 de marzo.



La actividad fue encabezada por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo; el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, y contó con la participación de la representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Mónica Mendoza Betancourt, entre otros invitados.

Durante la inauguración de las operaciones de control territorial, las autoridades subrayaron que el proceso de erradicación debe ir acompañado de mecanismos de diálogo con los productores y de políticas orientadas a fortalecer la economía de las zonas cocaleras, con el fin de reducir la dependencia de los cultivos excedentes.

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El ministro Oviedo sostuvo que el Gobierno busca avanzar en una agenda de concertación con los sectores productores del Trópico de Cochabamba para generar condiciones de desarrollo económico y productivo en la región, al tiempo que se aplican las normas vigentes sobre control de cultivos. Es más, explicó que la premisa es “iniciar una nueva etapa en lo que significa el control, no la erradicación, de la extensión de los cultivos de la hoja de coca”.

En ese marco, el titular de esa cartera de Estado planteó la necesidad de abrir espacios de diálogo con los productores para abordar de manera conjunta los desafíos económicos de la región, empero, dejó en claro que existe un grado de corresponsabilidad. “Así como propongo diálogo para el desarrollo económico y productivo del Trópico, también debemos enfrentar con responsabilidad el problema del narcotráfico”, señaló el ministro durante su intervención.

Por su parte, el viceministro Justiniano destacó que la estrategia del Gobierno apunta a articular la racionalización de cultivos con acciones de interdicción y control territorial, al tiempo que se busca fortalecer la relación con los productores legales de hoja de coca; remarcó, además, la necesidad de fortalecer el control social en las comunidades para impedir que pequeños grupos se vinculen, directa o indirectamente, con organizaciones criminales.

Según la autoridad, el objetivo es que los sectores productores puedan convertirse en aliados del Estado en la lucha contra el narcotráfico, en un proceso que combine control, diálogo y desarrollo económico. “Los productores legales tienen que ser nuestros mejores aliados en la lucha contra el narcotráfico”, afirmó el zar antidrogas.

Justiniano indicó que la concertación con los productores permitirá avanzar en mecanismos de control social y cooperación para evitar la expansión de cultivos ilegales, al tiempo que se consolidan alternativas productivas para las comunidades de la región. Explicó también que en el Chapare están permitidas 7.700 hectáreas de cultivos de coca; sin embargo, estimaciones preliminares indican que actualmente la superficie podría alcanzar las 15.000 hectáreas.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Erenesto Justiniano. Foto: VDSSC

Por su parte, la representante de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Mónica Mendoza Betancourt, subrayó que el acompañamiento de la organización internacional tiene como objetivo fortalecer las políticas públicas de control de cultivos a partir de evidencia técnica y cooperación internacional.

Mendoza destacó la importancia de articular las tareas de racionalización y erradicación con estrategias de interdicción y desarticulación de economías ilícitas, con el fin de impactar tanto en la producción de droga como en las redes logísticas vinculadas al narcotráfico. Asimismo, recordó que el monitoreo anual de cultivos de coca que realiza la UNODC en Bolivia constituye una herramienta clave para la toma de decisiones en materia de políticas antidrogas.

Las operaciones iniciadas en el Trópico de Cochabamba forman parte de una estrategia integral que combina control territorial, interdicción y diálogo con los productores, con el objetivo de contener la expansión de cultivos excedentarios y fortalecer la economía regional. El proceso de erradicación será ejecutado por la Fuerza de Tarea Conjunta, que realizará tareas de eliminación manual de cultivos ilegales en el marco de la normativa vigente.

El desafío central será equilibrar las tareas de control con políticas de desarrollo productivo que permitan generar nuevas oportunidades económicas en las zonas cocaleras, reduciendo así la presión sobre los cultivos excedentes y el fortalecimiento de la estabilidad económica de las comunidades productoras.