Una fuente militar iraní amenazó con abrir “frentes sorpresa” y multiplicar los costes de cualquier acción terrestre, mientras el Pentágono estudia enviar unidades de élite a la región

En esta imagen proporcionada por la Marina de Estados Unidos, los buques de asalto anfibio USS Carter Hall y USS Bataan navegan por el estrecho de Bab al-Mandeb, el 9 de agosto de 2023 (Mass Communications Spc. 2nd Class Moises Sandoval/U.S. Navy via AP)
Fuente: infobae.com
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Una fuente militar iraní advirtió este miércoles que Teherán tiene la “capacidad y voluntad” de generar una “amenaza totalmente creíble” sobre el estrecho de Bab al Mandeb si Washington busca respuestas terrestres al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. La declaración, publicada por la agencia Tasnim, eleva la apuesta geopolítica del conflicto en curso y amplía el radio de la crisis marítima a un segundo corredor de importancia global.
“Si los estadounidenses buscan soluciones estúpidas para Ormuz, que no añadan Bab al Mandeb a sus problemas”, afirmó la fuente militar. La advertencia llegó horas después de que medios estadounidenses informaran que el Pentágono estudia desplazar unidades de la 82ª División Aerotransportada a la región. Según CNN, unos 1.000 soldados de esa división esperan desplegarse en los próximos días en Medio Oriente, mientras The Wall Street Journal elevó esa cifra a 3.000. La Casa Blanca no ha confirmado ninguna decisión sobre un eventual despliegue en territorio iraní.
La misma fuente subrayó que Irán “vigila constantemente los movimientos enemigos” en el golfo Pérsico y el mar de Omán, y que abrirá “frentes sorpresa” para “multiplicar los costes” de cualquier acción terrestre sobre sus islas o su territorio. La amenaza no es geográficamente trivial: el estrecho de Bab al Mandeb une el mar Rojo con el golfo de Adén y, de allí, con el océano Índico, y constituye la puerta de entrada obligada a la ruta más corta entre Europa y Asia a través del canal de Suez. Por ese corredor transitan unos 20.000 buques al año y 8,8 millones de barriles de petróleo diarios, según datos de inteligencia marítima.
FOTO DE ARCHIVO. Buques militares escoltan remolcadores mientras navegan hacia el petrolero de bandera griega averiado Sounion, que lleva ardiendo desde el 23 de agosto, después de un ataque de milicianos hutíes, en el mar Rojo. 14 de septiembre 2024 en esta imagen
EUNAVFOR ASPIDES/Cedida a REUTERS
La distancia física entre Irán y Bab al Mandeb —cerca de 2.000 kilómetros— no diluye la amenaza: en la orilla oriental del estrecho opera el movimiento Ansar Allá, conocido como los hutíes, que controla de facto amplios territorios del norte y oeste de Yemen desde que en 2014 tomaron la capital, Saná, y desalojaron al Gobierno reconocido internacionalmente. Los hutíes integran lo que Teherán denomina el “eje de la resistencia”, la red regional de grupos armados opuestos a Israel y Estados Unidos, a la que también pertenecen Hezbollah en el Líbano y distintas milicias en Irak y Siria. Atacar Bab al Mandeb, señalaron analistas citados por Euronews, es para Irán menos costoso que defender Ormuz, porque no implica exponer directamente sus propias fuerzas.
Los hutíes protagonizaron entre finales de 2023 y 2024 una campaña de ataques contra buques comerciales en el mar Rojo y el golfo de Adén, con el argumento de que presionaban a Israel para detener la ofensiva en Gaza. Esa campaña llegó a reducir el flujo de petróleo por Bab al Mandeb en más de un 50% y prácticamente paralizó el tránsito de buques. Una oleada de ataques de Estados Unidos y sus aliados sobre posiciones hutíes llevó al grupo a alcanzar una pausa con el gobierno de Trump. Hasta este miércoles, pese a expresar su apoyo a Irán en el conflicto en curso, los hutíes no habían retomado sus acciones contra la navegación comercial.
El contexto inmediato de la amenaza es la crisis del estrecho de Ormuz, cuyo colapso se produjo de forma progresiva desde el inicio de la Operación Furia Épica el 28 de febrero, cuando la Guardia Revolucionaria comenzó a atacar buques comerciales y a restringir el paso. La situación se agravó de forma significativa a mediados de marzo, cuando Israel atacó el campo gasífero de South Pars y las instalaciones petroleras de Asaluyeh, y Teherán respondió con golpes contra infraestructura energética en Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Hutíes sostienen carteles del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, que murió en un ataque de Israel y EEUU, junto a una enorme bandera iraní mientras protestan contra la guerra contra Irán, en Saná, Yemen, viernes 6 de marzo de 2026
(Foto AP/Osamah Abdulrahman)
Esta semana, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní formalizó las condiciones de tránsito mediante una nota diplomática enviada al Consejo de Seguridad de la ONU y a los 176 miembros de la Organización Marítima Internacional: los buques que no participen ni respalden la agresión podrán circular previa coordinación con las autoridades iraníes, pero los navíos de Estados Unidos, Israel y “otros participantes en la agresión” quedan excluidos. Según la Agencia Internacional de Energía, por Ormuz transitan unos 20 millones de barriles diarios, cerca del 20% del consumo mundial de petróleo y el 20% del comercio global de gas natural licuado. La firma de análisis Kpler estimó que el tráfico en ese estrecho cayó un 95% entre el 1 y el 21 de marzo.
La amenaza sobre Bab al Mandeb escala una crisis cuya dimensión económica ya es global. Los líderes del Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos y Japón condenaron esta semana los ataques iraníes contra buques comerciales y el cierre de facto de Ormuz, e instaron a Teherán a cesar la colocación de minas y los ataques contra el tránsito comercial. Goldman Sachs advirtió que los precios del petróleo podrían mantenerse elevados hasta 2027 si la crisis de suministro se prolonga.