El analista de seguridad Rubén Barrientos advierte que el crimen organizado ha diversificado sus actividades más allá del tráfico de drogas, infiltrando sectores económicos y debilitando la institucionalidad en la región.
eju.tv / Video: LHP
Las organizaciones del narcotráfico evolucionan hacia estructuras criminales más complejas que combinan tráfico de drogas, lavado de activos, contrabando, trata de personas y penetración en mercados formales, advirtió el analista de seguridad Rubén Barrientos, al explicar el concepto de “nuevas economías criminales” que hoy preocupa a autoridades y organismos internacionales.
Barrientos explicó a La Hora Pico de eju.tv que el narcotráfico ha dejado de ser únicamente una actividad ligada al transporte y comercialización de drogas. “El narcotráfico funciona como una empresa criminal. Tiene líderes, estructuras, operadores en diferentes regiones y genera enormes flujos de dinero que luego se infiltran en otras actividades”, sostuvo.
Ese capital ilícito es blanqueado a través de distintos mecanismos en actividades legales e ilegales. “Esos recursos se invierten en minería, contrabando, tráfico de armas, compra de inmuebles, empresas, concesionarias de vehículos y hasta negocios formales”, explicó; por ende, advirtió que esta expansión económica del crimen organizado genera riesgos para la gobernabilidad.
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“Estas organizaciones penetran instituciones públicas, financian corrupción y generan violencia por control de rutas y territorios”, señaló y puso como ejemplo que este fenómeno ya ha provocado crisis de seguridad en varios países de la región. “Lo hemos visto en Ecuador, Colombia o Venezuela, donde la criminalidad vinculada al narcotráfico ha generado ajustes de cuentas, asesinatos y conflictos territoriales”, dijo.
Según explicó, el país posee una ubicación geográfica estratégica en el centro de Sudamérica que facilita el tránsito de drogas hacia mercados mayores. “Bolivia puede convertirse en un puente logístico para el tráfico hacia Brasil, Chile o Argentina”, sostuvo. Otro elemento que preocupa es la aparición de nuevas sustancias. “El mercado está cambiando. Las drogas sintéticas están compitiendo con la cocaína y la marihuana tradicional”, explicó.
Estas sustancias, muchas veces producidas en laboratorios fuera de la región, tienen mayor valor comercial y generan nuevas rutas de tráfico; frente a este escenario, el analista subrayó la importancia de la cooperación internacional. “Sin intercambio de información, operativos conjuntos y control financiero internacional es imposible enfrentar estas redes criminales transnacionales”, afirmó.