Gobierno fija línea dura contra el narcotráfico y avanza hacia el control estructural del flagelo


En el aniversario de la Fuerza de Tarea Conjunta, el Viceministerio de Defensa Social perfila una estrategia basada en control territorial, operaciones sostenidas y combate a estructuras criminales.

El viceministro Justiniano pasa revista al componente policial de la FTC. Foto: El Deber

eju.tv



En el acto por el XXVIII aniversario de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, alertó que Bolivia enfrenta un escenario crítico por las 40.000 hectáreas de coca capaces de generar hasta 300 toneladas de cocaína, resaltó el rol estructural de grupo erradicador en zonas de riesgo, identificó a las redes criminales como el objetivo central de la intervención estatal y ratificó una estrategia basada en operaciones sostenidas, control territorial y cooperación internacional.

El mensaje de Justiniano marcó un giro hacia un enfoque más operativo y menos declarativo en la política antidroga. La autoridad estableció que la conmemoración por los 28 años del grupo de erradicación ‘no es solo una fecha’, sino “la historia de una presencia constante del Estado en los territorios más complejos del país” y, al mismo tiempo, “el punto de partida de una nueva etapa”, en alusión a la estrategia frontal de lucha contra las drogas que estableció el gobierno de Rodrigo Paz.

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El diagnóstico fue directo. “Alrededor de 40.000 hectáreas de coca generan un potencial de producción de hasta 300 toneladas de cocaína”, sostuvo, al dimensionar el alcance del problema y justificar el despliegue operativo. “Ese dato no es solo una cifra. Es una advertencia. Es una señal de lo que está en juego. Y es también la razón por la que el Estado ha decidido actuar. No de manera improvisada. No de manera reactiva. Sino con planificación, con decisión y con una visión clara de hacia dónde debemos ir”, refirió.

En ese contexto, posicionó a la FTC como eje de la estrategia estatal. “El Componente Policial de la FTC no cumple solo una función de seguridad. Cumple una función estructural”, afirmó. Detalló que cada intervención “reduce el potencial de producción de droga, afecta directamente la economía del narcotráfico, debilita estructuras criminales y reafirma la presencia del Estado”.

“Ha pasado de ser un componente operativo a convertirse en un pilar estratégico del Estado en el control de cultivos y en la lucha contra el narcotráfico. Y eso no es menor. Porque hay instituciones que administran. Y hay instituciones que sostienen al Estado. La FTC es de esas. Pero hoy, además de reconocer esa historia, debemos entender el momento que estamos viviendo. Porque este aniversario no es solo una conmemoración. Es también una señal de cambio”, resaltó.

La línea operativa apunta a desarticular sistemas completos y no solo objetivos aislados. “No se trata de encontrar un laboratorio. Se trata de desmontar la estructura que lo hace posible”, dijo, en referencia a aquellas ‘zonas rojas’, donde –dijo– se concentran laboratorios, rutas y mecanismos de protección de la producción ilegal.

La FTC celebra 28 años de su creación. Foto: El Deber

Al referirse al caso de Sebastián Marset, indicó que dejó ‘lecciones claras’ que ahora derivan en ‘decisiones operativas más firmes’, y advirtió que la debilidad estatal facilita la expansión del crimen organizado: “Cuando un país es percibido como débil, las estructuras criminales avanzan”. En esa línea, fijó un objetivo estratégico: “Bolivia debe dejar de ser atractiva para el narcotráfico. Y eso no se logra con discursos. Se logra con presencia, con control y con resultados”, y ello ‘no se logra con declaraciones’, sino “con operaciones, con control territorial y con instituciones que funcionan”.

Así también, la autoridad remarcó que el país fortalece su coordinación con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Unión Europea, bajo la premisa de que el narcotráfico es un fenómeno global y la respuesta debe ser coordinada. “Pero lo hacemos desde una posición clara: No como receptores pasivos, sino como actores que construyen soluciones”, subrayó sobre el nuevo rol que el Gobierno de Paz imprime a su política antidrogas en el contexto internacional.

Justiniano dejó en claro que el circuito de la lucha contra las drogas se complementa con una agresiva estrategia contra la corrupción institucional. “La lucha no es solo contra los narcotraficantes. Es también contra la corrupción, contra las redes de protección y contra un sistema que durante años toleró este problema”, afirmó en alusión a los 20 años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) que prácticamente desmantelaron los organismos antidroga.

“Este no es un año para triunfalismos. Es el año en que empieza a recuperarse el equilibrio. Y ese proceso exige constancia, decisión y resultados”, sentenció, para después hacer un reconocimiento al personal desplegado en zonas críticas por lo fundamental de su labor cotidiana para reducir la capacidad de las organizaciones criminales de producir droga.

“Y aquí está lo esencial. El trabajo que ustedes realizan no es complementario, es determinante, porque sin cultivos excedentarios se reduce la capacidad de las organizaciones criminales de producir droga; y cuando se reduce esa capacidad, se reduce su poder, Se reduce su financiamiento, se reduce su capacidad de operar. Y ahí es donde el Estado recupera control, por eso su rol no es solo operativo, es determinante. A todos los efectivos del Componente Policial de la FTC, mi reconocimiento, mi respeto y mi compromiso”, concluyó.