El director concluyó que, pese a los esfuerzos del personal, la acumulación de problemas de insumos y equipamiento afecta gravemente la calidad de la atención en un hospital que debería ser ejemplo de la salud pública en Bolivia.
eju.tv / Video: Cadena A
5.000 cirugías al año con equipos de museo. El Hospital del Niño Dr. Ovidio Aliaga Uría de La Paz, uno de los centros pediátricos de referencia en Bolivia, enfrenta una compleja crisis que afecta directamente la atención de los pacientes más vulnerables. A pesar de realizar más de 5.000 cirugías anuales, muchas de alta complejidad, el nosocomio arrastra graves deficiencias que van desde equipamiento obsoleto y falta de insumos hasta el cobro por traslados en ambulancias municipales, una situación que mantiene en vilo a padres de familia y personal médico.
El director del hospital, Alfredo Mendoza, alertó sobre la crítica situación que se vive actualmente en el servicio de tomografía. «El tomógrafo atiende más de 12 pacientes por día, 24/7, y ahora está en mantenimiento. El mantenimiento del tomógrafo va a durar por lo menos unos 20 días, por lo tanto no tenemos servicio de tomografía en el hospital», explicó la autoridad a Cadena A.

Los padres de familia que acuden al hospital se muestran consternados por la situación. «En mi opinión es un perjuicio tal vez para todos nosotros. Ya es urgente a veces las tomografías ya que se programan cada semana», relató una madre preocupada. «Si es para ese tipo de exámenes es necesario, los niños necesitan, deberían hacerlo arreglar ya no más porque es urgente», complementó un padre alarmado, ambos reflejan la angustia de quienes dependen de estos estudios para el diagnóstico y tratamiento de sus hijos.
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La problemática no se limita al tomógrafo. Mendoza detalló que el bloque quirúrgico también enfrenta serias carencias debido a que dos máquinas de anestesia no funcionan, se requieren camillas, solicitaron dos máquinas de anestesia, un arco en C, camillas, “todo para equipar, para fortalecer el bloque quirúrgico», señaló Mendoza y enfatizó que el equipamiento actual es insuficiente para la demanda de cirugías que atiende el hospital.
El director del nosocomio apuntó directamente a la centralización de compras como uno de los principales obstáculos para renovar el equipamiento. «El AISEM (Agencia de Infraestructura y Equipamiento Médico de Bolivia) hace dos semanas nos ha pedido nuevamente las especificaciones técnicas y ahora tenemos la noticia de que el AISEM ha intervenido y que probablemente desaparezca, entonces no sabemos a quién vamos a recurrir. A partir de la implementación del SUS, ningún hospital de tercer nivel puede comprar ningún equipo. Toda la compra del equipamiento se centraliza en el AISEM y el AISEM como sabemos ha dotado nada, nada a los hospitales de tercer nivel por lo menos del complejo hospitalario», denunció Mendoza.
A la falta de equipamiento se suma un problema adicional que encarece y dificulta la atención que es el cobro por el traslado de pacientes en ambulancias municipales.
«Las ambulancias ahora nos cobran el traslado de los pacientes y si tenemos que llevar un paciente a un hospital en El Alto, solo nos llevan hasta el peaje de la autopista y ahí tiene que encargarse otra ambulancia», explicó Mendoza. Este sistema impacta directamente en el bolsillo de los padres que requieres que los pacientes sean derivados a otros centros de salud para estudios o tratamientos especializados.
El costo de estos traslados, que según detalló el director «varía de acuerdo a la distancia, entre 120 a 220 bolivianos», no puede ser cubierto por el hospital debido a la falta de recursos.
«Por lo tanto esas son cosas que no ven y que nosotros no podemos cubrirlas porque no tenemos los recursos para cubrir eso», lamentó Mendoza y evidenció cómo las deficiencias del sistema terminan recayendo en las familias de los pacientes.
El director concluyó que, pese a los esfuerzos del personal, la acumulación de problemas de insumos y equipamiento afecta gravemente la calidad de la atención en un hospital que debería ser ejemplo de la salud pública en Bolivia.