El director de la OFEP advierte que las medidas de presión afectan la seguridad jurídica, la certidumbre y la calificación crediticia de Bolivia.
Los bloqueos registrados en La Paz y El Alto pueden impactar no solo en la actividad económica local, sino también en la imagen internacional del país, con efectos directos sobre la seguridad jurídica y la percepción de riesgo para inversiones, así señala el director de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), Pablo Camacho, quien advirtió que las medidas de presión impulsadas por el sector transporte generan un daño económico inmediato y afectan la estabilidad que el país intenta proyectar hacia el exterior.
Camacho estimó que los bloqueos que sufre el departamento de La Paz provocan una alteración en la actividad económica ‘que no se desarrolla con la regularidad que debería ser’, porque afecta a microempresarios, gremiales, transportistas y al sector turístico, entre otros. “Hay una afectación directa porque el país está haciendo innumerables esfuerzos de que las miradas vuelquen nuevamente a Bolivia. Veinte años de ideología sobre la economía es el desastre que hoy tenemos”, puntualizó.
En ese contexto, sostuvo que este tipo de medidas incide directamente en la seguridad jurídica y la certidumbre del país, factores clave en la evaluación internacional. “Todo paro que afecta la certidumbre, la seguridad, pues afecta a esta calificación”, afirmó, en referencia a la percepción de riesgo país y la calificación crediticia de Bolivia, que tiene un impacto directo en el acceso a financiamiento con los organismos internacionales.
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Camacho recordó que el país intenta mejorar su posicionamiento internacional y atraer financiamiento externo, tras gestiones recientes ante organismos como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así como acercamientos en escenarios regionales a los que asistió Bolivia. En ese marco, Camacho advirtió que los bloqueos envían una señal negativa, porque ‘nuestro mayor producto termina siendo la inviabilidad y el bloqueo’.

El director de la OFEP también cuestionó el trasfondo estructural de la crisis energética, al señalar que la falta de combustibles responde a malas decisiones acumuladas en el sector hidrocarburífero, especialmente a partir de la nacionalización, las cuales fueron tomadas durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), cuyas consecuencias se viven en la actualidad.
“El gran error fue nacionalizar y después de haber sido el corazón energético de la región, de haber estado exportando a Brasil, a la Argentina, hoy no tenemos diésel, no tenemos gasolina y el tema del gas también es otro problema en el tema de volúmenes, ya no se puede exportar. Entonces esto afecta la imagen internacional de manera irreversible porque volvemos a que nuestro único producto y mayor de exportación es la inviabilidad y el bloqueo”, cuestionó.
Pese a que destacó que Bolivia no se encuentra en situación de default, remarcó que el país atraviesa un momento clave en su relación con organismos internacionales y potenciales inversionistas, por lo que cualquier señal de conflictividad interna puede afectar la confianza externa. “Hoy Bolivia está en el ojo del mundo y se vuelve atractiva, pero si vamos a generar bloqueos, vamos a generar paros, esto afecta la imagen internacional”, señaló.
Finalmente, insistió en la Hora Pico de eju.tv que el país requiere estabilidad y diálogo para sostener su actividad económica y mejorar su credibilidad. “Hoy Bolivia demanda propuestas y no demanda bloqueos”, enfatizó para luego subrayar que “todo paro que afecta la certidumbre, la seguridad, pues afecta a esta calificación” negativa que Bolivia trata de revertir.