Piden a Cataluña investigar una red de pederastia que mandaba abusadores de Barcelona a Bolivia


La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS) denuncia que durante 50 años se usó a Bolivia como un «vertedero» para ocultar a curas jesuitas con antecedentes de abusos sexuales en colegios catalanes. Se trata del mayor caso de pederastia en América Latina, con origen en Cataluña.

Fuente: lostiempos.com



Alejandro Klock Varas, jurista y mediador acreditado por el Ministerio de Justicia de España, en representación de la CBS, ha explicado que se exige al Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo de Cataluña) y al Parlament de Catalunya que se realice una investigación sobre la supervisión administrativa de los centros jesuitas. Además, pide al Parlament de Catalunya una respuesta institucional.

Se trata de una veintena de abusadores jesuitas y alrededor de mil víctimas en Bolivia; además de centenares en Cataluña, donde la Compañía reconoce 145 casos y 44 agresores.

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De acuerdo al informe sobre la responsabilidad de la Compañía de Jesús en Cataluña y Bolivia en casos de pederastia y su dimensión internacional, elaborado por Alejandro Klock, no fueron «casos aislados», sino una «política organizada» por la Provincia Tarraconense de los jesuitas en Cataluña.

La organización era la siguiente: cuando un cura era descubierto abusando de niños en colegios famosos de Barcelona, como el de la calle Casp o el de Sarrià, sus jefes en Cataluña decidían mandarlo a misiones en Bolivia en lugar de denunciarlo a la Policía.

En Bolivia, estos agresores encontraban a niños muy vulnerables, muchos de ellos indígenas o huérfanos, y seguían cometiendo delitos con total libertad. Por esto, las víctimas llaman a este sistema el «vertedero de pederastas».

El informe detalla nombres y apellidos de cómo funcionaba esta red de traslados:

Lluís Tó: Este jesuita fue condenado por la justicia en Barcelona en 1992 por abusar de una niña. Pero no fue retirado; sino que lo protegieron diciendo que «no convenía» que volviera a Barcelona y lo mandaron a Bolivia para «rehabilitarse». Allí estuvo cerca de más niños.

Francesc Peris («Chesco»): Tenía denuncias en Barcelona desde los años 70. En 1983, con el permiso de los jefes jesuitas de Cataluña, fue enviado a Bolivia para reemplazar a otro cura abusador, permitiéndole atacar a decenas de niños bolivianos durante años.

Los hermanos Roma Padrosa: Lluís María Roma abusó de más de 70 niñas indígenas en Bolivia y grababa sus crímenes. Su hermano «Paco», también reconocido como abusador por la Iglesia en España, viajaba a Bolivia invitado por su hermano para participar en estos actos.

Las denuncias de las víctimas también apuntan a altos cargos de la Iglesia que viven en Cataluña y que conocen los casos, pero no colaboran con la justicia.

Otro de los señalados es Jordi Bertomeu Farnós, un oficial del Vaticano que vive en Tortosa y que fue enviado por el Papa a Bolivia para investigar. El informe denuncia que, aunque Bertomeu habló con las víctimas y vio los archivos secretos, guarda un «silencio absoluto» ante la justicia civil española.

Las víctimas buscan que el Parlament de Catalunya cree una comisión de investigación y que el Síndic de Greuges aclare por qué se permitió este tráfico de abusadores durante décadas.

«Cataluña debe saber que aquí está el origen del mayor caso de pederastia de América Latina», dice Klok. Ya existe una sentencia en Bolivia de 2025 que condena a exjefes jesuitas catalanes por encubrimiento, lo que confirma que las denuncias son reales y están probadas.