“Lo que hoy se justifica como respeto al sufragio termina perjudicando a miles de pequeños comerciantes que ven en los domingos su principal fuente de ingreso”, señaló y reiteró la necesidad de una ley electoral moderna que armonice el derecho al voto con la actividad económica de los ciudadanos
eju.tv / Video: RTP
La democracia no puede ser una pausa forzada para la economía popular. El líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, calificó este domingo (22) la actual normativa electoral boliviana como “obsoleta” y planteó una serie de modificaciones para adecuar los comicios a las necesidades del siglo XXI. Durante la jornada de elecciones subnacionales, Samuel sostuvo que la ley vigente, concebida en otro contexto político, castiga a la economía popular al paralizar el transporte y la actividad comercial, además de establecer otras restricciones como la de consumir bebidas alcohólicas.
“Hay que cambiar muchas cosas. Para comenzar, somos el único país en el mundo donde se paraliza la actividad económica, el transporte. Eso estaba bien para el siglo XIX, pero para el siglo XXI ya no es necesario. Perjudica a mucha gente su actividad económica. En los últimos meses ha habido dos domingos que para muchos es el día que más se vende, que no se ha podido trabajar. No tiene sentido esa prohibición de tomar alcohol. Para el siglo XIX estaba bien, para el siglo XXI no. Y muchas otras cosas más que hay en la ley electoral que se tienen que cambiar”, enfatizó Doria Medina.

El empresario también cuestionó el sistema de impugnaciones a candidaturas, que a menudo se resuelve a último momento y genera incertidumbre.
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“Es un absurdo estar inhabilitando de acuerdo a la cara del candidato en las últimas horas. Sí, hay muchas cosas. Debería haber un plazo razonable que se pueda impugnar, que se pueda definir 30, 45 días antes de la elección y se acaban las impugnaciones, porque no puede ser que todo sea a último rato”, agregó.
La propuesta de Doria Medina encuentra eco en la comparación con otros países de la región. En Sudamérica, la mayoría de las naciones mantienen el transporte público y el comercio esencial operativos durante las elecciones, precisamente para facilitar el voto sin afectar la economía.
Brasil, por ejemplo, prioriza la movilidad al ofrecer transporte gratuito en muchas ciudades, mientras que Uruguay mantiene la actividad comercial normal. Argentina también garantiza el transporte público con frecuencia de día hábil. Incluso en Colombia, Perú y Ecuador, aunque se aplica la ley seca, el comercio y el transporte local suelen operar con normalidad.
La jornada electoral en Bolivia, en cambio, se caracteriza por la parálisis casi total del transporte interdepartamental y el cierre de comercios y fronteras, una tradición que, según Doria Medina, corresponde a una época en que la votación era un acontecimiento de una sola jornada y la economía tenía otro ritmo.
“Lo que hoy se justifica como respeto al sufragio termina perjudicando a miles de pequeños comerciantes que ven en los domingos su principal fuente de ingreso”, señaló y reiteró la necesidad de una ley electoral moderna que armonice el derecho al voto con la actividad económica de los ciudadanos