La señal, captada desde una galaxia lejana, desafía todo lo que se sabía sobre cómo se comporta la radiación en el universo.
Fuente: https://as.com
El universo ha vuelto a dejar sin palabras a la comunidad científica con un descubrimiento que cuestiona algunas de las ideas más asentadas sobre el comportamiento de la energía en el cosmos. Un equipo de astrónomos ha detectado una potente señal de “mega láser” procedente de una galaxia situada a unos 8.000 millones de años luz de la Tierra, una distancia a la que, en teoría, este tipo de emisiones deberían haberse debilitado hasta volverse indetectables.
La señal fue captada gracias al radiotelescopio MeerKAT, una de las herramientas más avanzadas en la observación del universo en longitudes de onda de radio. Y lo que hace especialmente llamativo este descubrimiento es que la radiación ha llegado con una intensidad inesperadamente alta después de atravesar una enorme porción del espacio exterior.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Pero ojo, a pesar del nombre, no se trata de un láser como los que se utilizan en la Tierra. Los científicos explican que el fenómeno es en realidad un megamáser de hidroxilo, una forma natural de amplificación que se produce durante colisiones de galaxias. En estas situaciones, grandes cantidades de gas se comprimen y excitan las moléculas, generando emisiones extremadamente intensas. En este caso concreto, la potencia detectada es tan elevada que algunos investigadores lo consideran incluso un “gigamaser”, una categoría todavía más energética.

Un gigamaser que desconcierta a los investigadores
El origen de la señal se encuentra en el sistema galáctico HATLAS J142935.3-002836, donde dos galaxias en interacción crean las condiciones perfectas para dar lugar a este tipo de fenómeno. No obstante, la gran incógnita era cómo esta señal habría conseguido mantenerse tan clara después de viajar durante miles de millones de años. La respuesta la encontramos en un efecto conocido como lente gravitacional. En este caso, una galaxia ubicada entre la fuente y la Tierra actúa como una especie de lupa cósmica, amplificando la señal y permitiendo que llegue con mayor intensidad a nuestros instrumentos. Este fenómeno natural ha sido clave para que los astrónomos puedan detectar algo que, de otro modo, habría pasado completamente desapercibido.
Más allá de lo espectacular que resulta este descubrimiento, sus implicaciones científicas son bastante profundas. Este tipo de señales permite estudiar cómo eran las galaxias en etapas mucho más tempranas del universo, además de ofrecer pistas sobre entornos ricos en gas e incluso sobre la presencia de agujeros negros supermasivos. También abre la puerta a nuevas formas de investigar fenómenos como las ondas gravitacionales.
Los investigadores confían en que este no sea un caso aislado. El objetivo ahora es encontrar muchos más sistemas parecidos que permitan comprender mejor estos procesos y ampliar el conocimiento sobre la evolución del universo. Este “mega láser” cósmico, lejos de ser una simple curiosidad espacial, se convierte en algo que se relaciona directamente con los grandes secretos del cosmos.
