Atención: estas son las primeras conclusiones del accidente del avión en Putumayo; destapan posibles fallas clave antes del despegue


Fallas humanas en la preparación del vuelo y la presión por despegar habrían sido determinantes en el siniestro.Fallas humanas en la preparación del vuelo y la presión por despegar habrían sido determinantes en el siniestro.

La tragedia aérea ocurrida en Puerto Leguízamo empezó a tomar forma en sus primeras hipótesis. A un mes del accidente del Hércules C-130 que dejó 69 uniformados muertos, el informe preliminar de la Fuerza Aeroespacial Colombiana revela una secuencia crítica: el avión impactó árboles segundos después del despegue, lo que provocó una pérdida de potencia en al menos dos motores. Aunque la investigación aún no establece causas definitivas, los hallazgos iniciales ponen el foco en factores operacionales, las condiciones de la pista y la trayectoria de salida.

El siniestro, que conmocionó a las Fuerzas Militares y al país, abrió desde el inicio múltiples preguntas sobre el estado de la aeronave, las condiciones meteorológicas y las decisiones tomadas antes del despegue. Con el avance de las pesquisas, la hipótesis técnica comenzó a tomar forma.



El error en el cálculo del peso total del avión y la distancia de pista disponible se perfila como la causa principal del siniestro – crédito Oscar Aguinda/REUTERS

De acuerdo con un informe compartido por el general Luis Fernando Giraldo, los investigadores analizan variables esenciales para la operación, como el peso total del avión y la distancia disponible en la pista. Ambos elementos son decisivos en una maniobra de salida, especialmente en aeronaves de gran tamaño y alta exigencia logística.

La pista desde la que operó el avión en Puerto Leguízamo contaba con apenas 1.200 metros, una longitud que exige condiciones operativas precisas para una maniobra de estas características. En este tipo de vuelos, la distancia influye directamente en la aceleración, la capacidad de elevarse y el margen de reacción ante una contingencia.

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Desde los primeros días posteriores al hecho, la atención de los investigadores se concentró en el instante exacto de la emergencia. En aviación, el despegue y el aterrizaje son fases críticas porque la aeronave opera a baja velocidad, cerca del suelo y con menor capacidad de maniobra.

La premura por despegar ante el posible cierre de la ventana meteorológica habría influido en la toma de decisiones críticas – crédito prensa Fuerzas Militares

 

Los análisis preliminares indican que la falla se habría presentado pocos segundos después de iniciado el ascenso, cuando el avión todavía atravesaba una de las etapas más delicadas del vuelo. Otro elemento que llamó la atención fue la cantidad de ocupantes transportados. En cada operación aérea, la revisión del peso y balance resulta obligatoria, ya que una distribución inadecuada de carga puede alterar la estabilidad y el rendimiento de la aeronave.

Los manuales operacionales del C-130 señalan que este modelo puede movilizar entre 90 y 110 militares, dependiendo de la configuración interna y de las condiciones previstas para la misión. Por eso, ese componente seguirá siendo determinante dentro del informe final. En el lugar del accidente participaron equipos técnicos de Lockheed Martin, fabricante del avión, así como personal de Rolls-Royce, empresa encargada del motor. También estuvo presente TCG, operador logístico estadounidense responsable del suministro de repuestos.

Su presencia buscó apoyar la recolección de evidencia y aportar información especializada para reconstruir la secuencia de los hechos con mayor precisión. La Fuerza Aérea Colombiana informó además que el país cuenta actualmente con siete aeronaves C-130. De ese total, dos están en proceso de retiro por los altos costos de mantenimiento.

La pista de Puerto Leguízamo tenía solo 1.200 metros, una longitud insuficiente para el despegue seguro de un avión como el C-130 – crédito @MinMedio/X

Sobre el aparato accidentado, identificado como el 1016, la institución explicó que llevaba seis años de operación y que había recibido mantenimientos mayores y menores. Asimismo, contaba con certificación de vuelo vigente al momento del siniestro. Ese dato refuerza, en esta etapa preliminar, la tesis de que el origen del accidente no estaría asociado inicialmente a una falla mecánica estructural, sino a factores humanos y operacionales.