China y Rusia ayudan con tecnología en la precisión de los ataques con drones del régimen de Irán


Un nuevo avance en la integración de sistemas de navegación y control por satélite ha transformado la forma en que Irán conduce ofensivas en Medio Oriente.

ARCHIVO: Se observa un dron ruso durante un ataque con drones rusos, que las autoridades locales consideran vehículos aéreos no tripulados (UAV) Shahed-136 de fabricación iraní, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Kiev, Ucrania, el 17 de octubre de 2022 (Reuters)

ARCHIVO: Se observa un dron ruso durante un ataque con drones rusos, que las autoridades locales consideran vehículos aéreos no tripulados (UAV) Shahed-136 de fabricación iraní, en medio del ataque de Rusia a Ucrania, en Kiev, Ucrania, el 17 de octubre de 2022 (Reuters)

 



Fuente: infobae.com

Irán ha introducido una nueva dinámica en la competencia militar regional al emplear tecnología china y rusa para dotar de una precisión sin precedentes a sus drones y misiles. Esta innovación, que se apoya en chips de guiado conectados a sistemas satelitales importados, ha transformado el alcance de sus ataques y ha obligado a repensar la capacidad de defensa de actores como Estados Unidos.

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Según analistas y fuentes consultadas por el medio The National, el salto tecnológico se observa claramente en los recientes bombardeos del régimen de Teherán, cuyos impactos alcanzaron objetivos específicos con márgenes de error de apenas unos metros.

Esta precisión milimétrica se evidenció en el ataque masivo realizado a comienzos de mes sobre la base Prince Sultan cerca de Riad, Arabia Saudita. En esa operación, hasta 30 drones Shahed y seis misiles balísticos lograron inutilizar un avión de alerta temprana E-3 AWACS al dirigirse directamente contra su radar giratorio, así como dañar gravemente cinco aviones cisterna KC-135 y herir a 12 militares estadounidenses, de acuerdo con The National. Estas cifras representan un cambio respecto a sistemas previos de Irán, cuyos errores de ubicación impedían ataques tan selectivos. El especialista en defensa Robert Tollast, del instituto Rusi, describió la nueva realidad como “un momento importante en la capacidad militar de Irán”.

Las capacidades alcanzadas en las últimas operaciones se fundamentan en la combinación de la tecnología CRPA y el uso de sistemas de navegación satelital, principalmente gracias a la provisión china y rusa. CRPA —acrónimo en inglés de Antenas de Patrón de Recepción Controlada— confiere a los misiles y drones iraníes la capacidad de filtrar señales perturbadoras de interferencia electrónica. Como lo explicó un funcionario occidental a The National, el sistema permite que los aparatos “permanezcan en curso incluso en un entorno con fuerte defensa electrónica”. Tradicionalmente, esta tecnología solo estaba en manos de potencias militares avanzadas.

ARCHIVO: Un dron Shahed en exhibición durante el 47.º aniversario de la Revolución Islámica en Teherán, Irán, el 11 de febrero de 2026 (Reuters)

ARCHIVO: Un dron Shahed en exhibición durante el 47.º aniversario de la Revolución Islámica en Teherán, Irán, el 11 de febrero de 2026 (Reuters)

La aplicación de estas capacidades se probó nuevamente en octubre de 2024 durante el ataque con 30 misiles a la base israelí de Nevatim, donde Irán logró impactos directos sobre pistas, hangares y edificios. El volumen de misiles y drones lanzados destaca la magnitud de la ofensiva: Irán empleó más de 4.550 drones kamikaze Shahed-136 en el reciente conflicto, cifra reportada por The National. Este alcance no se asociaba previamente al arsenal de Teherán.

China y Rusia refuerzan la precisión de los sistemas de Irán

El ascenso de la precisión iraní se explica en parte por la tecnología BeiDou provista por China, un sistema independiente de navegación global por satélite. Bleddyn Bowen, profesor de astropolítica en la Universidad de Durham, analizó para The National que BeiDou ofrece “posicionamiento y sincronización de alta exactitud bajo cualquier condición”, superando incluso a la red rusa Glonass. Bowen precisó que el acceso a BeiDou —así como a chips, conectividad y datos— “ayuda significativamente” a que los sistemas iraníes localicen objetivos con efectividad extrema.

Si bien no existe confirmación oficial sobre la entrega directa de tecnología china y rusa, el patrón de cooperación militar y el intercambio de datos satelitales entre Teherán, Moscú y Pekín ha quedado documentado en el suministro de drones Shahed a Rusia para su empleo en masa en Ucrania. Western security sources afirmaron a The National que existe “alta probabilidad” de que expertos iraníes participen en estaciones terrestres de satélites rusos y reciban información precisa sobre ubicaciones objetivo.

En palabras del director de lanzamientos de la Agencia Espacial del Reino Unido, Matt Archer, “cualquier objeto balístico requiere una buena navegación, y no tengo duda de que Irán tiene la capacidad para apuntar con precisión”. Añadió, según The National: “Sorprende, la precisión que han tenido sobre las bases estadounidenses, lo cual ha sido extraordinario”.

Un nuevo desafío para la defensa aérea en la región

La evaluación de daños en las bases atacadas marca otro salto estratégico. Los analistas citados por The National sugieren que Irán puede obtener información posataque —conocida en el ámbito militar como battle damage assessment— a través de satélites rusos, lo que posibilita ajustar nuevos golpes exactamente sobre los mismos edificios en caso de no alcanzar la destrucción total en el primer intento. Para los expertos, esto constituye una amenaza que “cambia todo”, ya que al lograr impactos fiables sobre infraestructuras críticas —como pistas de aterrizaje, hangares o centros de comando— los ataques dejan de ser simbólicos y se convierten en decisivos desde el punto de vista operativo.

La combinación de estos avances y la intensificación de las tensiones regionales plantea el reto de diseñar estrategias defensivas capaces de contrarrestar un tipo de ataque que hasta hace poco solo estaba al alcance de potencias globales.