La compañía avanza en la modernización de su red para reducir el uso de diésel y fortalecer un modelo más eficiente y amigable con el medio ambiente.
Fuente: Prensa TIGO
En un contexto global donde la preocupación por el impacto ambiental es cada vez más urgente —desde el cambio climático hasta la presión sobre ecosistemas vulnerables— las empresas enfrentan el desafío de repensar sus operaciones y avanzar hacia modelos más sostenibles.
En este escenario, en Bolivia, la empresa de telecomunicaciones Tigo viene dando pasos concretos en esta dirección a través de la transformación energética de su red en zonas rurales, apostando por soluciones que combinan eficiencia operativa con responsabilidad ambiental.
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“Tigo continúa apostando por soluciones innovadoras que nos permitan seguir conectando a más bolivianos, reduciendo al mismo tiempo nuestro impacto ambiental. La sostenibilidad es parte fundamental de nuestra operación y de nuestra visión de futuro”, señaló Maria Laura Mendoza, gerente de Comunicación Institucional y ESG de Tigo Bolivia.
Desde hace más de 15 años, la compañía implementa sistemas de energía solar en sitios remotos para garantizar conectividad donde no llega la red eléctrica convencional. Actualmente, cuenta con 17 estaciones que operan con sistemas híbridos (solar y diésel), los cuales han evolucionado con el tiempo gracias a nuevas tecnologías más eficientes y accesibles.
Hoy, Tigo da un paso más con su programa “Optimización Solar 2026”, que prioriza la modernización de nueve estaciones de telecomunicaciones ubicadas principalmente en Beni y Santa Cruz.
La iniciativa consiste en reemplazar paneles antiguos por equipos de mayor potencia y eficiencia. Además, se reutiliza gran parte de la infraestructura existente, optimizando la inversión y acelerando la implementación.
En términos concretos, esta modernización permitirá reducir cerca del 90% del uso de diésel, pasando de más de 61.000 litros al año a un consumo mínimo solo para emergencias. Estos puntos o denominado sitios concentraban más de la mitad del consumo total de diésel de la red rural, lo que los convierte en clave para generar un impacto significativo.
La red funcionará principalmente con energía solar (alrededor del 90% del tiempo), utilizando diésel solo como respaldo en condiciones climáticas adversas. Todo esto garantizará un servicio estable, con una disponibilidad del 99,5% y autonomía energética de más de 20 horas.
Los resultados de esta visión ya son tangibles: en una de las estaciones estratégicas del proyecto, una fase de validación técnica reciente demostró que es posible operar íntegramente con energía solar, manteniendo el servicio activo sin recurrir a generadores durante todo el periodo de evaluación.
En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, que se conmemora el 22 de abril, esta iniciativa cobra especial relevancia al evidenciar cómo la innovación puede contribuir de manera concreta a la reducción de la huella ambiental y a la protección de ecosistemas sensibles, especialmente en regiones como la Amazonía boliviana.
De esta manera, Tigo reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible del país, integrando tecnología, eficiencia y responsabilidad ambiental en cada paso de su crecimiento.
