
La presentación del proyecto de nueva Ley de Hidrocarburos abre una ventana clave para reactivar uno de los sectores más estratégicos del país. Desde el sector privado, se plantea la necesidad de introducir cambios de fondo que permitan recuperar la competitividad de Bolivia, atraer inversiones y asegurar el abastecimiento energético en el mediano y largo plazo. El contexto es desafiante.
La producción de gas natural continúa en descenso y la baja actividad ya impacta en la cadena productiva, empresas de servicios reducen personal y trasladan equipos a otros mercados de la región como Argentina y Venezuela, ante la falta de nuevos proyectos.
Sobre el tema, el director ejecutivo de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), Enzo Michel, subrayó la urgencia de contar con una norma moderna que viabilice inversiones. Entre los principales ajustes propuestos destacan la revisión del «government take» (participación del Estado), actualmente elevado frente a estándares regionales, un sinceramiento de precios en el mercado interno, contratos más ágiles y un marco de seguridad jurídica que garantice reglas claras y estables.
«El país compite por capital con otros mercados de la región, por lo que la nueva ley (de Hidrocarburos) debe ofrecer condiciones iguales o mejores», sostuvo Michel a eju.tv, al enfatizar que los proyectos hidrocarburíferos son de largo plazo y tienen un efecto multiplicador en empleo, tecnología y desarrollo.
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Riesgo energético
La caída sostenida en la producción refleja la falta de nuevas inversiones. Datos de YPFB señalan que Bolivia produce actualmente 27,3 millones de metros cúbicos diarios (Mmcd) de gas, muy por debajo de los 60 Mmcd) alcanzados en 2015. A esto se suma una reducción en las reservas, estimadas en 3,7 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés) a diciembre de 2025.
Este escenario incrementa el riesgo de que Bolivia pase de exportador a importador de gas en los próximos años, con impactos directos en la economía y en la actividad diaria de la población. Actualmente, el gas natural sostiene cerca del 70% de la generación eléctrica y abastece a más de 5,5 millones de usuarios domiciliarios.
Ante este panorama, desde el sector privado se plantea avanzar en dos frentes: por un lado, impulsar una nueva ley competitiva que promueva exploración intensiva; y por otro, activar de inmediato proyectos en campos en producción, aprovechando la infraestructura existente para frenar la caída.
«Esto es esencial, necesitamos frenar la caída para postergar la posible importación de gas natural a partir de 2030, y contar con el tiempo para que una exploración intensiva, a partir de una nueva ley de hidrocarburos competitiva, pueda comenzar a dar resultados», enfatizó el vocero de la CBHE.
Asimismo, resaltó la importancia de consolidar mercados como Brasil, que continúa siendo el principal destino del gas boliviano y una fuente relevante de divisas.