ONU: Los cuatro candidatos a Secretario General presentan su «examen oral»


António Guterres, actual secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, concluirá su segundo mandato a finales de este año y la carrera por su sucesión ya está en marcha. Las audiencias públicas comienzan este martes en Nueva York y se desarrollarán durante dos días. América Latina, que presenta tres candidatos, espera el cargo para la región.

¿Quién reemplazará a Antonio Guterres, actual Secretario General de Naciones Unidas?
¿Quién reemplazará a Antonio Guterres, actual Secretario General de Naciones Unidas? Getty Images via AFP – SPENCER PLATT

Cada candidato será sometido durante tres horas a preguntas de los 193 Estados miembros y de representantes de la sociedad civil. Los cuatro aspirantes declarados hasta ahora —dos favoritos y dos outsiders— comparten la ambición de reformar una estructura que muchos consideran agotada.

Es apenas la segunda vez que la ONU organiza este «gran examen oral», instaurado en 2016 para reforzar la transparencia. Numerosos Estados abogan por que una mujer asuma por primera vez el liderazgo de la organización, mientras que América Latina reclama el cargo en virtud de una tradición de rotación geográfica que, sin embargo, no siempre se respeta. No obstante, son los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU —en la práctica, los cinco permanentes con derecho de veto (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia)— quienes tienen en sus manos el futuro de los candidatos.



El próximo secretario general deberá estar en sintonía con «los valores e intereses estadounidenses», advirtió el embajador de Estados Unidos, Mike Waltz. Los cuatro candidatos oficiales para asumir el cargo el 1 de enero de 2027 coinciden en subrayar la necesidad de reconstruir la confianza en una organización golpeada y al borde de una crisis financiera.

Dos mujeres, dos hombres

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En la contienda figura en primer lugar Michelle Bachelet. La ex mandataria chilena cuenta con una amplia experiencia dentro del sistema de la ONU: fue la primera directora ejecutiva de ONU Mujeres entre 2010 y 2013, y posteriormente Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022. Su red de contactos es considerable, al igual que su dominio de las prácticas diplomáticas. Sin embargo, esto puede ser tanto una ventaja como un obstáculo. Su paso por el Alto Comisionado le generó críticas, especialmente de China, tras la publicación de un informe severo sobre la situación de la minoría uigur. Pekín podría vetar su nombramiento. Su candidatura cuenta con el respaldo de México y Brasil, aunque su propio país, Chile, retiró su apoyo tras la llegada al poder del presidente de extrema derecha José Antonio Kast.

Le sigue el argentino Rafael Grossi, actual director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Ha sido una figura destacada en el dossier del programa nuclear iraní y también durante la guerra entre Rusia y Ucrania, especialmente en cuestiones de seguridad relacionadas con la central nuclear de Central nuclear de Zaporiyia. A sus 65 años, mantiene grandes ambiciones: “Las Naciones Unidas han perdido su razón de ser”, lamenta, al considerar que la institución se ha vuelto “invisible” en numerosos conflictos.

Rebeca Grynspan, la otra latinoamericana 

La segunda mujer en liza es Rebeca Grynspan, quien subraya su experiencia en la gestión de crisis, incluidas las financieras. La economista costarricense, de 70 años, dirige desde 2021 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Fue ministra de Finanzas y vicepresidenta de su país. Marcada por su historia personal —hija de padres judíos que «apenas sobrevivieron» al Holocausto antes de emigrar a Costa Rica— reivindica su compromiso con la Carta de la ONU, nacida tras la Segunda Guerra Mundial, como «una advertencia permanente contra los peligros de la deshumanización, la desconfianza y la fragmentación».

Por último, Macky Sall, de 64 años, será el último en comparecer. Es el único candidato externo al sistema de la ONU. Durante su mandato como presidente de Senegal, ocupó la presidencia rotatoria de la Unión Africana y destaca sus contactos con los líderes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Sin embargo, su candidatura no genera consenso en África: no cuenta ni con el respaldo de la UA ni con el de su propio país.