Santa Cruz. La paciente presenta dolencias mientras el personal médico justifica la demora por falta de recursos y familiares.
Fuente: Red Uno
Ximena Rodriguez
Keila Lazcano, una joven de 28 años, atraviesa una situación sensible tras confirmarse que lleva un embarazo de siete semanas con un feto sin vida en su vientre. La paciente hoya en las puertas del Hospital Municipal de la Pampa de la Isla, en Santa Cruz, esperando una intervención que no llegaba a pesar del sello de emergencia en su ficha.
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Un riesgo inminente de infección
“Mi vida corre riesgo porque se puede infectar; me duele el bajo vientre y se me complica caminar por los escalofríos”, relató Lazcano con evidente desesperación. La afectada denunció que el personal le exige la presencia de un familiar para ser internada, requisito que no puede cumplir por encontrarse sola en la ciudad.
La postura del personal médico
Patricia Vilca, médico del establecimiento, señaló que el centro de salud enfrenta limitaciones severas de medicamentos y condiciones operativas para trabajar de manera óptima. “Este caso es de suma emergencia, pero el paciente necesita un familiar que firme el consentimiento para proceder con los estudios”, explicó la doctora.
Crisis en el sistema de emergencias
La profesional admitió que actualmente intentan descolapsar la unidad de emergencias, priorizando los casos de mayor gravedad mediante ecografías necesarias. Vilca enfatizó que, aunque existe la voluntad médica, la falta de insumos complica la labor de sostener las necesidades críticas de los pacientes que llegan al lugar.
Tras la exposición pública del caso y el evidente deterioro de la salud de Keila, el hospital finalmente cedió e inició el proceso administrativo para su atención. La intervención busca evitar una complicación mayor que ponga fin a la vida de la paciente.
