Expertos sostienen que la impuntualidad crónica no es una falta de respeto voluntaria, sino una consecuencia del desarrollo cerebral y el entorno familiar temprano.
Fuente: Red Uno
Milen Saavedra
Para muchas personas, la lucha contra el reloj es una batalla perdida de antemano. A pesar de las alarmas y la planificación, el resultado es siempre el mismo: una entrada apresurada y una disculpa en los labios. Sin embargo, según el prestigioso médico y autor canadiense Gabor Maté, la raíz de este comportamiento no está en la falta de interés, sino en una configuración específica del cerebro que se gesta en la infancia.
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En una reciente intervención en el pódcast “Hasan Minhaj Doesn’t Know”, Maté explicó que lo que muchos consideran un «mal hábito» es, en realidad, un síntoma de una percepción del tiempo alterada, frecuentemente asociada al Trastorno por Déficit de Atención (TDAH).
La «Ceguera Temporal» y el desarrollo interrumpido
Para Maté, el problema central es una dificultad con la percepción del tiempo y la madurez. El experto señala que los adultos que siempre llegan tarde experimentan el tiempo de una manera similar a la de un niño pequeño, para quien el «ahora» es infinito.
«Son las 7:55 de la mañana y debo estar en algún sitio a las 8:00. Sin embargo, a esa hora todavía siento que me queda una eternidad por delante», detalló el psicólogo. Esta incapacidad para calcular cuánto duran realmente los minutos es un proceso biológico que debió desarrollarse en los primeros años de vida, pero que puede verse afectado por el entorno.
El vínculo con el estrés de los padres
La tesis de Maté, desarrollada en su libro Mentes dispersas, propone que el déficit de atención no es necesariamente hereditario, sino una respuesta adaptativa al estrés ambiental.
Según el especialista, los bebés con una alta sensibilidad genética captan el estrés de sus padres incluso desde el embarazo. Como mecanismo de defensa, el cerebro del niño se «desconecta» para evadir esa tensión, lo que interfiere con el desarrollo de los circuitos encargados de la noción del tiempo.
«Tu falta de desarrollo del sentido del tiempo tiene que ver con el estrés en tu entorno», explicó Maté al conductor del programa, subrayando que esta desconexión es una respuesta biológica simple a un entorno saturado.
Un enfoque compasivo sobre la impuntualidad
Gabor Maté, quien a sus 81 años es una autoridad mundial en el estudio del trauma y las adicciones, invita a cambiar la culpa por la comprensión. Como superviviente del Holocausto y médico con décadas de experiencia, su enfoque sugiere que entender el origen de nuestra mente es el primer paso para transformarla.
«Puede que no seamos responsables de la forma en que el mundo crea nuestra mente, pero podemos aprender a asumir la responsabilidad de la mente con la que creamos nuestro mundo», concluye el experto, ofreciendo una nueva perspectiva para quienes buscan, finalmente, reconciliarse con el reloj.
Con información de Clarín.
