El líder del régimen chino realizó su declaración más contundente hasta la fecha sobre la crisis en medio del colapso diplomático: Irán demora su decisión sobre participar en la segunda ronda de negociaciones en Islamabad y el precio del petróleo volvió a subir

El presidente chino Xi Jinping camina junto a Mohamed bin Salman, príncipe saudí. (REUTERS/Sarah Meyssonnier/Pool/archivo)
Fuente: infobae.com
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El presidente chino, Xi Jinping, intervino este lunes directamente en la crisis de Oriente Medio al exigirle al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, que se garantice el paso por el estrecho de Ormuz.
“La navegación normal a través del estrecho de Ormuz debe mantenerse; esto responde a los intereses compartidos de los países de la región y de la comunidad internacional”, declaró Xi según la cadena estatal CCTV.
El mandatario añadió que China “aboga por un alto el fuego inmediato y completo“. Es la primera vez que se pronuncia en términos tan directos sobre la situación en el estrecho desde el inicio de la guerra de EEUU e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero.
La llamada telefónica entre Xi y el príncipe heredero saudita se produce en un momento de máxima tensión. El tráfico por el estrecho de Ormuz —por donde habitualmente transita una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas— se redujo a cero el domingo, según el sitio Marine Traffic, luego de que Irán declarara el sábado que retomaba “el estricto control” de la vía marítima. Apenas un día antes, Teherán había anunciado su reapertura, desatando euforia en los mercados mundiales, pero al menos tres buques comerciales que intentaban cruzar el estrecho fueron objeto de disparos poco después.
China tiene un interés estratégico directo en que la vía permanezca abierta: es el principal comprador de petróleo iraní y un socio comercial clave de los países del Golfo, y la mayor parte de ese crudo pasa precisamente por Ormuz, lo que explica en parte la inusual contundencia del mensaje de Xi.
Las renovadas tensiones en Ormuz impactaron de inmediato los precios del petróleo: el crudo West Texas Intermediate (WTI) subía más de un 8% el lunes.
Buques y petroleros en el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico cayó a cero el domingo tras el anuncio iraní de retomar el «estricto control» de la vía. (REUTERS/Stringer/archivo)
La intervención china llega en medio de un panorama diplomático al borde del colapso. Irán descartó este lunes participar en una segunda ronda de negociaciones en Islamabad con EEUU, convocada por el presidente Donald Trump, quien anunció el envío de una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner. La televisión estatal iraní IRIB citó fuentes que confirmaron que “actualmente no hay planes para participar en la próxima ronda de conversaciones”, mientras la agencia IRNA apuntó al bloqueo naval estadounidense y a las “exigencias irrazonables e irreales” de Washington como los principales obstáculos.
El panorama se complicó aún más tras el anuncio de la incautación el domingo de un buque cisterna iraní en el golfo de Omán. Según Trump, un destructor estadounidense advirtió al ‘Touska’ que se detuviera, y ante la negativa de la tripulación, disparó contra su sala de máquinas. Irán prometió este lunes “responder pronto” al decomiso, que calificó de «acto de piratería» y violación del cese el fuego. Trump, por su parte, amenazó en su plataforma Truth Social con destruir “todas las centrales eléctricas y todos los puentes en Irán” si Teherán rechazaba lo que denominó un “acuerdo razonable”.
En este contexto, la Liga Árabe convocó para el martes una reunión de emergencia de sus 22 Estados miembros para acordar una respuesta unificada ante el bloqueo de Ormuz y “la amenaza iraní”. Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) —que dependen críticamente de las exportaciones de petróleo y gas— han sido blanco de cientos de drones y misiles balísticos iraníes desde el inicio del conflicto.
En el frente libanés, la situación sigue muy inestable pese a un alto el fuego de 10 días entre Israel y Hezbollah que entró en vigor el viernes. El ejército israelí ha recibido instrucciones de usar “toda su fuerza” ante cualquier amenaza, según el ministro de Defensa, Israel Katz, mientras continúan las destrucciones en localidades fronterizas. La guerra en el Líbano deja ya cerca de 2.300 muertos y un millón de desplazados.
