Así es el ‘Arco del Triunfo’ que Trump quiere construir en Washington


Este nuevo proyecto ha generado polémica por su impacto en la vista del eje histórico que conecta el Lincoln Memorial y el Cementerio Nacional de Arlington.

Almudena García Felipe



Fuente: https://as.com

El plan impulsado por la administración de Donald Trump para construir un enorme arco triunfal en Washington de 76 metros de altura (250 pies en referencia a los años de independencia del país) ha generado una fuerte controversia por su impacto en uno de los paisajes monumentales más simbólicos de Estados Unidos.

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El proyecto, conocido como el “Arco del Triunfo de los Estados Unidos”, se ubicaría en las inmediaciones del Puente Conmemorativo de Arlington, en un punto clave del eje visual entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington.

La propuesta actual plantea una estructura cuatro veces mayor que el diseño inicial y ha despertado críticas de arquitectos, historiadores, veteranos y parte de los propios asesores del proyecto. El motivo principal es su posible impacto en una composición urbana cuidadosamente planificada hace más de un siglo, donde la relación visual entre ambos monumentos fue diseñada como un vínculo simbólico entre el norte y el sur del país.

Un monumento que cambiaría el paisaje

El arco se construiría en una rotonda junto al acceso al puente que cruza el río Potomac y conecta Washington con Arlington, donde descansan más de 400.000 militares y familiares. Desde su concepción, este corredor monumental ha sido considerado uno de los espacios simbólicos más delicados del urbanismo estadounidense.

El diseño actual prevé una estructura de gran escala que, según estudios visuales, podría modificar de forma significativa las líneas de visión entre el Lincoln Memorial y Arlington House, la histórica mansión vinculada al general confederado Robert E. Lee. Los análisis realizados a partir de modelos 3D sugieren que el arco no solo dominaría visualmente el entorno, sino que también interferiría con la perspectiva original del conjunto arquitectónico.

El arquitecto Nicolas Leo Charbonneau, responsable del proyecto, ha defendido la idea como una “puerta de entrada monumental, noble y duradera” a la ciudad, diseñada para enmarcar las vistas de los principales símbolos nacionales.

Sin embargo, la Comisión Federal de Bellas Artes ha solicitado ajustes sustanciales: reducir el tamaño de la estructura, eliminar elementos decorativos superiores y aumentar las aperturas en sus columnas para minimizar el impacto visual. Aunque ha dado su aprobación preliminar a la ubicación, insiste en que el diseño actual es excesivo.

El proyecto también se enfrenta a una demanda presentada por veteranos y expertos en arquitectura, que argumentan que el arco vulneraría leyes federales sobre monumentos conmemorativos y alteraría de forma irreversible el paisaje histórico.

Mientras tanto, la administración Trump defiende que el Congreso ya autorizó estructuras similares en la zona en el pasado, aunque el nuevo diseño supone una reinterpretación mucho más ambiciosa y visible.

Aún no se ha detallado su coste ni su modelo de financiación, aunque se plantea una combinación de fondos públicos y privados. La intención del Ejecutivo es que la obra esté finalizada antes del final del mandato de Trump y forme parte de las celebraciones del 250 aniversario de Estados Unidos.

El debate sigue abierto entre quienes lo ven como un nuevo icono nacional y quienes consideran que supondría una ruptura en uno de los espacios urbanos más cuidadosamente diseñados del país.