Hugo Banzer Suárez nació en Concepción, Santa Cruz, el 10 de mayo de 1926, es decir, hace un siglo. Vivió tres cuartos de ese siglo apremiante, mirando de todo, desde su infancia hasta su último día. Fueron cien años políticamente angustiosos, como dramáticos fueron los cien anteriores. Lo que sucede es que Bolivia es una nación de angustias, donde alegrías y dramas se mezclan, sin darle seguridad a la vida de los bolivianos.
Banzer vivió en su pueblo, transitó por el campo chiquitano, estudió en una escuelita pobre, y durante sus primeros años de vida se enteró de que Bolivia luchaba en el Chaco y que la estaban derrotando. Pero también, que un chiquitano como él, Germán Busch, había salvado el honor del Ejército Nacional, luchando junto con otros valientes soldados bolivianos. Que era un ejemplo.
En vez de permanecer en las pampas o en los montes, Banzer decidió ingresar al Colegio Militar a sus 14 años. En el arma de la caballería se destacó aprendiendo a porrazos, pero llegó a ser instructor. Se destacó como el mejor alumno en su curso, aunque de poco le sirvió, porque, como siempre, la política primó sobre los méritos. Llegada la Revolución Nacional el teniente Hugo Banzer quedó fuera de las preferencias del nuevo gobierno y se dedicó solamente a su oficio militar.
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Ascendió sin favores políticos y siendo coronel, a cargo de la guarnición de Roboré, fue convocado por el presidente Barrientos, para hacerse cargo del ministerio de Educación. Llegado el período constitucional retornó a los cuarteles y a hacer su vida de familia con su esposa Yolanda y con sus hijos, dos varones y tres mujeres.
El país, como siempre, había caído en un estado de terrible caos. Muerto el general Barrientos en un extraño accidente de helicóptero, le sucedió constitucionalmente el vicepresidente Luis Adolfo Siles Salinas. Sin embargo, la Bolivia democrática, quedó interrumpida por un artero golpe militar del general Alfredo Ovando Candia, quien asumió el poder como un Mandato de las Fuerzas Armadas, respaldado de jóvenes izquierdistas de relieve, que lo empujaron a graves errores, entre otros, el peor: la nacionalización de la norteamericana Bolivian Gulf Oil. El gobierno de Ovando, luego de producidos algunos asesinatos que permanecieron en el misterio y del fusilamiento de muchachos guerrilleros en Teoponte, perdió respaldo popular y fue conminado a devolver el mando al Ejército, cuando, sin sustento de los jefes militares, accedió al poder el general Juan José Torres.
El general Ovando había roto el proceso constitucional al derribar al presidente Dr. Luis Adolfo Siles y se había convertido en un gobierno de facto. A ese gobierno dictatorial le sucedió otro mando golpista, también de la izquierda, encabezado por Torres, pero sin respaldo militar y tan solo de obreros y campesinos. Era otra administración de hecho, inconstitucional, que permitió la instalación de un Congreso del Pueblo sin ninguna base democrática; admitió que se pudieran crear tribunales populares para suplantar la judicatura legal; nacionalizó la mina Matilde, y amenazaba con la toma de campos e industrias en el Oriente.
Entonces Banzer, respetado en las Fuerzas Armadas, que estaba exiliado en la Argentina, aceptó encabezar la deposición de Torres, que encabezó el jefe de Falange Socialista Boliviana (FSB) Dr. Mario Gutiérrez y se adhirió el Dr. Víctor Paz Estenssoro, tres veces expresidente de la República y jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). El Ejército, más los dos partidos de mayor importancia nacional como FSB y el MNR, decidieron acabar con el comunismo que prohijaba Torres y este fue depuesto el 21 de agosto de 1971.
Es importante establecer que el entonces coronel Banzer no depuso a ningún gobierno constitucional, como se le acusa. No fue un golpe de mano propiciado por una ambición personal. Se trató de un movimiento nacional donde participaron los militares, los dos partidos políticos más importantes, y la mayoría de los empresarios.
Los 7 años de gobierno de facto del general Banzer fueron muy complicados, con violencia inicial como no podía ser de otro modo, pero llevados adelante con patriotismo y buscando lo mejor para el país tanto en el campo interno como internacional. El resultado tuvo esa característica positiva, al extremo que Banzer, al dejar el mando de la nación, contó con el apoyo popular que le permitió conformar un partido político que fue Acción Democrática Nacionalista (ADN), con la que ganó dos elecciones generales. En 1985, siendo primero, cedió el mando constitucionalmente al segundo, el Dr. Paz Estenssoro. En 1997, volvió a ganar y fue ungido como primer mandatario con el respaldo de dos tercios en el Congreso Nacional.
Hay que tomar en cuenta de que el general Banzer fue un gran concertador, que es lo que falta en estos días. Porque en 1985 firmó con Paz Estenssoro el Pacto por la Democracia, cuando le dio el apoyo parlamentario de toda su bancada, para que Paz pudiera adoptar las medidas económicas que fueran necesarias, de donde surgió el decreto 21060. Y en 1989 definió con Paz Zamora el Acuerdo Patriótico, cuando con el voto de su bancada lo hizo presidente y ambos concluyeron con un cogobierno que se mantuvo incólume durante los cuatro años de gestión.
Su gobierno que inició en 1997 tuvo grandes complicaciones, como las habían tenido Paz Zamora y Sánchez de Lozada, que devenían de la pobreza en que estaba el país. Sin embargo, el general Banzer había iniciado en 1974, las negociaciones con Brasil para la venta de gas a ese país. Tanto Paz Zamora como Sánchez de Lozada realizaron los esfuerzos necesarios para llevar a buen puerto los negocios con Brasil y Banzer lo culminó abriendo las válvulas del gasoducto en el 1999, empezando la captación de divisas. Casi tres décadas habían transcurrido para que los acuerdos con Brasil, tan deplorados por la izquierda infantil, se hicieran realidad. Banzer fue objeto de un juicio de responsabilidades por varios aspectos, pero uno, el principal, fue por haber negociado con Brasil la venta de gas natural.
Cuando han transcurrido cien años del nacimiento del general Hugo Banzer Suárez y vemos la terrible situación en que se encuentra el país luego de los 20 años de gobierno masista, no podemos menos que reconocer que fue un gobernante patriota.
Desde luego que no se puede comparar el concepto de patria del presidente Banzer con la pobreza mental de Evo Morales, derrochador irresponsable, extraviado y nulo debido a su supina ignorancia, fracasado en todos sus proyectos, y desprestigiado por su vida pervertida.
Banzer merece el respeto de su pueblo por el amor que tuvo por su país y por su tierra natal.
