La Academia venció por 1-0 a Oriente Petrolero en un partido muy disputado. Un desafortunado cabezazo de Jordan Santacruz terminó definiendo el encuentro a favor de los celestes.
Martin Suarez Vargas

Blooming volvió a celebrar en el clásico cruceño. El conjunto celeste derrotó por 1-0 a Oriente Petrolero en el estadio Ramón “Tahuichi” Aguilera y sumó tres valiosos puntos en un compromiso intenso, luchado y con pocas diferencias entre ambos equipos.
Durante gran parte del encuentro, el partido fue parejo y se caracterizó por la entrega de los jugadores. Tanto Oriente como Blooming intentaron imponer su juego, aunque la imprecisión en varios pasajes del duelo impidió que se generaran muchas situaciones claras de gol.
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Cuando parecía que el empate sería el resultado final, apareció la jugada que cambió la historia del clásico. Gonzales envió un centro desde el sector izquierdo y Jordan Santacruz, en su intento por despejar el balón, terminó conectando un cabezazo que sorprendió a su propio arquero.
La pelota se introdujo en el arco defendido por Alejandro Torres, quien no tuvo posibilidades de reaccionar ante el desvío. El autogol significó el único tanto del encuentro y terminó inclinando la balanza a favor de la Academia.
Tras el pitazo final del árbitro Ivo Méndez, los jugadores de Blooming celebraron una nueva victoria sobre su tradicional rival. Con este resultado, los celestes se quedaron con una nueva edición del clásico cruceño gracias a un detalle que terminó marcando la diferencia en un partido de alto voltaje.
