
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado de Argentina, Federico Sturzenegger, afirmó que Bolivia podría convertirse en el “Disneyland sudamericano” si decide avanzar hacia una desregulación profunda del sector turístico.
La propuesta apunta a transformar el potencial natural y cultural del país en un motor económico sostenido, mediante la flexibilización de normas y la atracción de inversión internacional.
Sturzenegger participó en el acto de presentación de la plataforma denominada Reporta Tu Tranca, la anterior semana, e inició el Encuentro Internacional para la Modernización del Estado, con la visita del ministro argentino. Esta iniciativa forma parte del programa Tranca Cero, con la que se buscan eliminar trabas burocráticas en territorio boliviano.
Según la autoridad, Bolivia cuenta con condiciones únicas que la posicionan como un destino competitivo en la región, pero enfrenta limitaciones estructurales que frenan su desarrollo turístico.
Turismo
En ese marco, sostuvo que una apertura del mercado permitiría dinamizar la economía, generar empleo y aumentar el flujo de visitantes extranjeros en diferentes regiones del país.
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El planteamiento se enmarca en la visión liberal impulsada por la actual administración argentina, que promueve la reducción de regulaciones estatales como mecanismo para incentivar la actividad privada.
De acuerdo con el análisis, el turismo en Bolivia podría expandirse significativamente si se reducen trabas burocráticas, se mejora la conectividad y se facilita la inversión en infraestructura.
El funcionario también remarcó que el país posee una diversidad geográfica y cultural que lo convierte en un destino atractivo, desde paisajes naturales hasta riqueza histórica y tradiciones locales.
Bolivia
Sin embargo, advirtió que el desarrollo del sector requiere cambios estructurales que permitan mayor competitividad frente a otros destinos de la región.
La idea de convertir a Bolivia en un polo turístico de gran escala ha generado reacciones diversas, ya que algunos sectores ven oportunidades económicas, mientras otros advierten riesgos en una liberalización acelerada.
En ese contexto, el debate se centra en el equilibrio entre crecimiento económico, preservación cultural y sostenibilidad ambiental, aspectos clave para cualquier estrategia turística de largo plazo.
Mientras tanto, la propuesta pone sobre la mesa la posibilidad de repensar las políticas públicas vinculadas al turismo, con el objetivo de aprovechar el potencial del país en el mercado internacional.
