Un reporte advierte que el país mantiene altos niveles de conflictividad y bloqueos de carreteras. La región del Valle concentra 354 conflictos y se consolida como uno de los principales epicentros de tensión del país.
Bolivia atraviesa nuevamente un escenario de fuerte conflictividad social. Entre enero y el 18 de mayo de 2026, el país registró 463 conflictos y 51 bloqueos de carreteras, según un reporte de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), cifras que reflejan cómo las protestas y cortes de ruta continúan marcando el pulso político y económico nacional.
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El informe, elaborado por la Unidad de Análisis Económico (UAE) y el Observatorio Económico Empresarial (OEE), muestra además que Cochabamba sigue siendo uno de los principales focos de tensión del país. Solo en el departamento se contabilizaron 354 conflictos y 22 bloqueos en menos de cinco meses.
En la actualidad, el país vive momentos de tensión la Central Obrera Boliviana (COB) y movimientos sociales afines al expresidente Evo Morales mantienen un bloqueo de caminos que cortó el acceso a la ciudad de la Paz. La medida también se replica en la Cochabamba. Los movilizados exigen la renuncia de presidente Rodrigo Paz, que apenas lleva seis meses en el poder y que debe reencausar una economía maltrecha heredada del anterior Gobierno.
Aunque las cifras de 2026 todavía son preliminares, el reporte evidencia que Bolivia mantiene niveles elevados de conflictividad después de varios años consecutivos de crisis políticas, disputas sectoriales y deterioro económico.
Los datos históricos reflejan la magnitud del problema. En 2019, año de la crisis política tras las elecciones generales, Bolivia alcanzó el pico más alto de la serie con 1.830 conflictos y 208 bloqueos. Desde entonces, el país no volvió a niveles de estabilidad bajos.
En 2024, en medio de protestas por la crisis económica, escasez de combustibles y tensiones políticas, se registraron 1.208 conflictos y 263 bloqueos, la cifra más alta de cierres de carreteras de la última década. En 2025 los bloqueos se mantuvieron elevados, con 251 casos a escala nacional.
Cochabamba aparece nuevamente como uno de los departamentos más afectados por la conflictividad. El reporte muestra que en 2024 la región alcanzó 685 conflictos y 75 bloqueos, el dato más alto de toda la serie analizada desde 2013. Un año después, en 2025, el departamento acumuló 577 conflictos y 42 bloqueos.
Para el sector empresarial, estas cifras confirman que Cochabamba continúa siendo especialmente vulnerable a las interrupciones viales por su ubicación estratégica como eje articulador entre occidente y oriente. Cada bloqueo en el departamento termina afectando el transporte pesado, el abastecimiento de alimentos, el movimiento de combustibles y la logística nacional.
El reporte empresarial advierte que la persistencia de protestas y cierres de rutas está generando mayores costos para la economía en un contexto ya golpeado por la falta de divisas, la inflación importada y la desaceleración productiva.
Transportistas, agroindustriales y comerciantes vienen alertando desde hace semanas sobre pérdidas económicas, incumplimiento de contratos y dificultades para movilizar productos hacia mercados internos y externos. En varios puntos del país, los bloqueos también comenzaron a provocar incrementos de precios y problemas de abastecimiento.
La FEPC sostiene que los datos muestran una tendencia estructural de conflictividad que Bolivia no ha logrado revertir en más de una década. Solo entre 2013 y mayo de 2026, el país acumuló miles de protestas y centenares de bloqueos, consolidando a las carreteras como uno de los principales escenarios de presión social y política.
