La propuesta surge en un contexto en el que Bolivia enfrenta presión sobre sus recursos naturales, incendios forestales y deforestación.
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Plantas medicinales, biocosméticos y superalimentos elaborados a partir de recursos del bosque son parte de la apuesta del proyecto “Bosque Farmacia”, que busca combinar conservación, conocimientos ancestrales y desarrollo económico sostenible.
La iniciativa plantea aprovechar de manera responsable especies forestales no maderables y transformar el conocimiento tradicional de comunidades indígenas en productos con valor agregado y potencial de exportación. El proyecto es impulsado por el Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (FONABOSQUE) y la organización Conservation Strategy Fund (CSF).
“Los recursos forestales representan un escenario estratégico de reactivación económica. Al otorgar al bosque un valor social y económico real, aseguramos su conservación a largo plazo y fortalecemos el desarrollo sostenible del país”, aseveró la Directora Ejecutiva de FONABOSQUE, Ana Marieta Colanzi.
Según esta instancia, el proyecto apunta a responder a una demanda creciente de productos naturales en mercados internacionales vinculados a fitofármacos, que son medicamentos cuyos principios activos provienen exclusivamente de partes de plantas medicinales. Además se plantea desarrollar productos de cosmética natural y superalimentos, sectores que en los últimos años registraron una expansión sostenida.
El proyecto contempla además alianzas con el sector privado para incorporar transferencia tecnológica y procesos bajo estándares internacionales que permitan conservar las propiedades de las plantas, garantizar calidad y abrir canales de comercialización con certificaciones de mercado.
“El objetivo de CSF es demostrar que la conservación no es un gasto, sino una inversión estratégica. Con respaldo técnico–científico aseguramos el respeto a los ciclos de regeneración del bosque. No se trata solo de recolectar, sino de implementar un manejo integral donde la ciencia guía la economía. Así, garantizamos que el bosque siga siendo una farmacia viva para las próximas generaciones”, afirmó Alfonso Malky, director técnico de CSF.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que el valor agregado permanezca en el país. La iniciativa busca que las comunidades no solo participen en la recolección, sino también en procesos de transformación y comercialización, con una remuneración al conocimiento ancestral.
CSF aportará asistencia técnica para la elaboración de un plan de negocios y un estudio de factibilidad orientados a consolidar una industria sostenible basada en la riqueza forestal.
La propuesta surge en un contexto en el que Bolivia enfrenta presión sobre sus recursos naturales, incendios forestales y deforestación, mientras crece el interés global por productos naturales y sostenibles. En ese escenario, las instituciones impulsoras consideran que la biodiversidad puede convertirse en una alternativa de desarrollo económico para comunidades y regiones forestales sin afectar la conservación de los ecosistemas.

