¿Cirugía de emergencia o cuidados paliativos? El nuevo pacto que Bolivia necesita


 

 



Bolivia atraviesa hoy un cuadro clínico crítico. Las imágenes de las carreteras bloqueadas, las filas interminables por combustible y la angustia en los mercados por el alza de la canasta básica no son eventos aislados; son los síntomas de una patología profunda: el agotamiento de un modelo que **priorizó el estatismo central, la corrupción y el despilfarro de las bonanzas** sobre la inversión estratégica y la sostenibilidad. Hoy, la “herencia” de esa gestión no es solo un debate estadístico en los medios; **es un dolor cotidiano que se siente en el bolsillo, y que se estrella contra una realidad de muy difícil solución que demanda medidas estructurales profundas que le den a Bolivia el rumbo de un país Democrático y Productivo con inclusión social.

Como alguien que ha dedicado su vida a la salud pública, entiendo que no se puede curar una infección sistémica simplemente bajando la fiebre con analgésicos temporales. El Gobierno actual se encuentra ante la titánica tarea de administrar una quiebra que no provocó, pero que está obligado a resolver. Sin embargo, esta tarea se vuelve casi imposible cuando las dirigencias sindicales de la Central Obrera Boliviana (COB) y los sectores alineados al “evismo” deciden asfixiar al país con pliegos petitorios que parecen redactados en una realidad paralela.

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El Chantaje Sindical contra la Estabilidad

Es imperativo llamar a las cosas por su nombre: la dirigencia de la COB hoy no defiende al trabajador, defiende su propia cuota de poder. Sus exigencias de incrementos salariales imposibles y la defensa ciega de empresas estatales deficitarias son el ancla que impide que el Gobierno estabilice la nave. Mientras el país necesita austeridad y eficiencia, estas dirigencias, operadas desde las sombras por el interés electoral de Evo Morales, prefieren el bloqueo y la confrontación antes que permitir la modernización del Estado.

Esta “herencia” del MAS no es solo financiera; es una crisis de valores donde el sindicalismo se ha convertido en un mecanismo de extorsión contra el bienestar común. Al bloquear rutas por intereses de impunidad jurídica, no están castigando a un gobierno, están castigando a la madre de familia que no encuentra pan y al productor que ve su cosecha podrirse en el camino.

 La Propuesta: Un Giro Productivo con Rostro Humano

Desde mi perspectiva como salubrista, la salud y la economía son indivisibles. Un Estado que gasta sus escasas divisas en pagar facturas de la ineficiencia pasada es un Estado que le resta recursos a los hospitales y a la necesaria digitalización del sistema sanitario. La verdadera solución no vendrá de las consignas gastadas del siglo pasado, sino de movimientos quirúrgicos inmediatos:

  1. Libertad para Producir: El Gobierno debe recibir el apoyo de la ciudadanía para romper el monopolio de importación de insumos y combustibles. Si las dirigencias sindicales se oponen, el Gobierno debe priorizar al transportista de base y al productor agropecuario, quienes hoy están dispuestos a soluciones de mercado con tal de tener combustible para trabajar.
  2. Seguridad Jurídica y Crédito: La CSUTCB debe elegir entre el estancamiento ideológico del evismo o la prosperidad. Necesitamos títulos de propiedad reales que permitan al campesino acceder al crédito privado. El éxito del productor rural es la única garantía de seguridad alimentaria para nuestras ciudades.
  3. Modernización del Magisterio: Apoyamos la dignificación del maestro, pero rechazamos que la educación sea rehén de consignas políticas. La inversión en educación debe ir de la mano con la tecnología y el mérito, no con el carnet de partido.

Conclusión: La Hora de la Verdad

El Gobierno tiene hoy una oportunidad histórica: dejar de ser rehén de los sectores que hundieron al país bajo el mando de Evo Morales y convocar a un nuevo pacto con la Bolivia que trabaja. No hay salud sin una economía sana, y no habrá economía sana si seguimos intentando reanimar un **moribundo y obsoleto ideológico**.

La crisis actual demanda que el Ejecutivo tome el bisturí y ejecute reformas estructurales; **si bien esta cirugía es necesaria y, mientras más radical sea, mejor serán sus resultados a largo plazo, no debemos olvidar que la enfermedad fue causada por un entorno sistémico viciado. Es ese entorno el que, con la misma agudeza del bisturí, debe ser transformado a través de una participación popular real en la producción, la gestión y la evaluación constante de lo público.

Es momento de dejar atrás los cuidados paliativos y el miedo al chantaje sindical. Solo con orden, productividad y una democracia de ciudadanos activos, podremos garantizar que el derecho a la salud y a la prosperidad sea, por fin, una realidad para todos los bolivianos.

Javier Torres Goitia Caballero

Experto en Salud Pública y Analista