Carlos Hugo Molina
Estamos llegando al momento de mayor tensión por el declive manifiesto de las posibilidades reales de la protesta.
1. No existe posibilidad de la renuncia del presidente. La demanda desproporcionada por error estratégico, la volvió absurda.
2. El movimiento no ha logrado escalamiento nacional. La ciudad de La Paz sufre las consecuencias.
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3. Está creciendo el malestar y el repudio social contra una violencia que no tiene alternativa de triunfar, y se desgasta por su radicalismo.
4. La movilización social carece de estrategia y su conducción sindical no cuenta con cuadros experimentados que tengan visión nacional y capacidad negociadora.
5. El repudio, inorgánico y carente de conducción nacional, deja en evidencia la falta de organicidad y liderazgo de una sociedad civil sin cuadros, formación ideologica, ni liderazgos nacionales.
6. El gobierno, gozando todavía de la inercia de su triunfo electoral, el agotamiento y dispersión del MAS, la necesidad de la gente de salir de la tensión autoritaria, trata de administrar una crisis terminal con una burocracia carente de objetivos y motivación. El presidente Paz debe estar comprobando la necesidad de depender menos de la narrativa exclusiva del presidente Paz.
Derrotado el movimiento violento, no sabe cómo salir de la violencia y enfrentar la derrota. Esa es la peligrosidad del momento.
