Operan menos de la mitad de los 106 camiones recolectores que hay en la capital cubana, un dato que empujó a miles de residentes a incinerar los desechos acumulados en sus barrios, con consecuencias graves para la salud y la infraestructura urbana
La quema de basura se impone ante el colapso del servicio de recolección en Cuba
Fuente: infobae.com
La quema de basura se instaló como una práctica cotidiana en La Habana ante el colapso del sistema de recolección de desechos sólidos de la capital cubana. Con apenas 44 de los 106 camiones recolectores en funcionamiento —una disponibilidad técnica de entre el 37% y el 44%—, los vecinos prenden fuego los residuos acumulados en esquinas, parques y calles como única salida ante la inacción del Estado.
La crisis no es nueva, pero en los últimos meses alcanzó niveles de emergencia sanitaria. Según reportó el medio independiente 14ymedio, el humo negro y las columnas de fuego se han convertido en parte del paisaje urbano habanero, de día y de noche, en municipios como Guanabacoa, Centro Habana, Marianao y Vía Blanca.
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“Hay basureros ardiendo junto a casas, parques, campos deportivos, en todas partes”, declaró una enfermera residente en Centro Habana al medio citado.
La escasez de combustible y el deterioro del parque automotor explican en gran parte el derrumbe del servicio. El funcionario de Servicios Municipales Alexis González Inclán reconoció ante medios oficiales que la disponibilidad de camiones está “muy por debajo de lo necesario”.

Bomberos de La Habana combaten un incendio de basura en una calle céntrica, mientras varios residentes observan la escena (Captura)
A eso se suma la falta de mano de obra: el salario básico de un barrendero ronda los 2.000 pesos cubanos, mientras que una libra de arroz en el mercado informal cuesta 300 pesos y un cartón de 30 huevos alcanza entre 2.000 y 3.000 pesos.
La capital genera aproximadamente 23.814 metros cúbicos de desechos por día, de los cuales solo se recolectan entre 16.000 y 17.000, frente a los 25.000 o 30.000 que se procesaban en el pasado. La ciudad cuenta con 10.000 contenedores, pero necesitaría entre 20.000 y 30.000. Los vertederos existentes están, según el propio régimen, “prácticamente colapsados”.
Ante la magnitud del problema, la dictadura de Miguel Díaz-Canel llegó a certificar 24 puntos de “incineración controlada” como medida temporal, según reportó Diario de Cuba. La decisión fue presentada por las autoridades como una solución obligada, pese a sus efectos sobre el medio ambiente y la salud pública.

Grandes montones de basura y escombros se acumulan en una esquina de La Habana
El Centro de Neurociencias de Cuba advirtió sobre los daños neurológicos y respiratorios que provoca la inhalación de humo tóxico, con especial afectación en niños y adultos mayores.
La situación derivó también en una respuesta inesperada por parte de los vecinos: en barrios donde el agua escasea, los residentes aprovechan la llegada de los bomberos —que en varios casos ya acuden sin sirenas para no alertar a quienes iniciaron el fuego— para pedirles agua.

Un automóvil clásico pasa junto a basura acumulada en una calle de La Habana (Foto AP/Ramón Espinosa)
“La situación es bien crítica y surrealista”, describió un residente habanero.
La acumulación de residuos detonó, además, protestas vecinales con cacerolazos y cierre de calles en distintos puntos de la ciudad. El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, admitió que el régimen “no ve resultados” pese a los esfuerzos declarados. En tanto, el mencionado Díaz-Canel criticó a sus funcionarios por no haber actuado antes de que el problema llegara a su nivel actual y propuso el uso de residuos como fuente de energía a través del biogás y la biomasa, una idea que contrasta con la emergencia sanitaria que el propio gobierno reconoció.

La basura se acumula en una esquina de La Habana, Cuba (Foto AP/Ramón Espinosa)
En febrero pasado, más de 450 brigadas —integradas principalmente por militares— fueron desplegadas en varios municipios de La Habana para recoger la basura acumulada. La movilización incluyó a ministros, altos funcionarios del Partido Comunista de Cuba (PCC) y efectivos de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior.
Por su parte, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) emitió un comunicado en el que alertó sobre los daños que las quemas provocan en postes, cables y gabinetes de su red. “Las prácticas inadecuadas provocan daños en los servicios de telecomunicaciones, afectando directamente a los usuarios”, señaló la empresa estatal, que pidió a la población “tomar conciencia” sobre los efectos de esas acciones en la infraestructura.

Basura acumulada en una calle de La Habana
En el municipio de La Lisa, una quema de maleza en la zona del Guatao afectó postes y cables de telecomunicaciones. El comunicado de ETECSA atribuyó la crisis energética al “bloqueo impuesto por Trump”, aunque analistas independientes apuntan a décadas de ineficiencia estructural, falta de inversión y obsolescencia del equipamiento como causas de fondo.
El régimen anunció un proyecto de inversión extranjera para la recolección de basura, pero la medida fue recibida con escepticismo. La Habana presentó 49 medidas para enfrentar la acumulación de residuos pero, hasta la fecha, ninguna fue implementada de forma sostenida.
