Ébola: “El riesgo de propagación de esta epidemia es muy alto”, advierte virólogo


La República Democrática del Congo, afectada por una nueva epidemia de ébola, ha registrado 246 casos sospechosos y 80 muertes potencialmente relacionadas con este virus. La OMS elevó este domingo 17 de mayo su nivel de alerta; ahora se trata de una “emergencia de salud pública de alcance internacional”. Sylvain Blaize, doctor en virología y responsable del Centro Nacional de Referencia de Fiebres Hemorrágicas Virales (FHV), responde a las preguntas de RFI.

El personal del hospital CBCA Virunga prepara habitaciones para acoger posibles casos sospechosos de ébola, tras los anuncios oficiales realizados en Goma el 17 de mayo de 2026.
El personal del hospital CBCA Virunga prepara habitaciones para acoger posibles casos sospechosos de ébola, tras los anuncios oficiales realizados en Goma el 17 de mayo de 2026. AFP – JOSPIN MWISHA

 

RFI: Se trata de un resurgimiento de la cepa de Ébola “Bundibugyo”, una cepa poco conocida. ¿Cuál es su particularidad? En cuanto a su nivel de letalidad, ¿qué tan mortal es?



Sylvain Blaize: La cepa “Bundibugyo” es una de las especies del virus del Ébola patógenas para el ser humano. Es la única que se ha descubierto recientemente, ya que el descubrimiento de este virus data de 2007. Ya se han registrado dos epidemias, concretamente en la misma región de la República Democrática del Congo y en la vecina Uganda. En definitiva, no presenta ninguna particularidad con respecto a otras cepas del Ébola, salvo que quizá sea la menos letal de las cepas patógenas, ya que se ha registrado una letalidad del 30 al 50 % en las dos epidemias anteriores.

La Organización Mundial de la Salud elevó este domingo su nivel de alerta y considera que se trata de una “emergencia de salud pública de alcance internacional”. También se han confirmado dos casos, uno de ellos mortal, en Uganda, mientras que Ruanda y la República Democrática del Congo cerraban temporalmente sus fronteras. Sudán del Sur y Kenia están en alerta. ¿Qué se debe hacer concretamente? ¿Cuáles son las medidas de prevención que hay que adoptar?

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La transmisión de estos virus se produce por contacto. Por lo tanto, obviamente hay que evitar todo contacto con los enfermos. Lamentablemente, no existe vacuna ni tratamiento contra esta cepa particular del virus del Ébola, a diferencia de la cepa Zaire. La única forma de contrarrestar esta epidemia es limitar los contactos entre los enfermos y las personas sanas. La dificultad hoy en día es que nos encontramos en una zona de conflicto, donde las intervenciones son complicadas. Una zona donde la gente se desplaza mucho, donde hay movimientos de población. El riesgo de propagación es muy alto. Y el descubrimiento tardío de esta epidemia en un momento en que ya está muy extendida, con casos también en Uganda (…) miles de contactos que potencialmente hay que vigilar.

Por el momento no hay vacuna ni tratamiento terapéutico. ¿Cómo se puede manejar una epidemia en este contexto?

Como les decía, la forma de manejar esta epidemia es identificar a todos los contactos, hacerles seguimiento y aislarlos tan pronto como se enfermen, ya que el contagio ocurre tan pronto como aparecen los signos clínicos. En cuanto a los tratamientos, no existe uno específico, pero sí contamos con lo que se conoce como tratamiento de apoyo sintomático, que consiste en ayudar al organismo a superar la crisis, la rehidratación y una especie de atención en cuidados intensivos. Pero, evidentemente, en la región donde se propaga el virus, es difícil ponerlo en práctica. Por lo tanto, lo principal es limitar el contacto entre los enfermos y las personas sanas.

Es la 17° epidemia de ébola que sufre la República Democrática del Congo. Usted, que trabajó en la epidemia de Guinea en 2014, ¿qué lecciones se pueden extraer de estas epidemias anteriores?

Las lecciones que se pueden extraer son que, efectivamente, lo primero que hay que hacer para limitar la magnitud de estas epidemias es detectarlas lo más rápido posible. Lo vimos en Guinea —el problema es que estamos un poco en la misma situación—: el virus se detectó muy tarde. En el momento en que se detectó en Guinea, ya se había propagado a Conakry y a Liberia. Si se descubre el virus rápidamente, se puede controlar rápidamente su propagación, sobre todo en estas regiones bastante remotas. En cambio, si se detecta tarde, cuando la gente ya se ha desplazado y el virus ya está presente en diferentes localidades, es mucho más complicado. Lo primero es reforzar los métodos y los medios de diagnóstico in situ y la vigilancia en estas regiones aisladas.

La epidemia alcanzó un nuevo umbral el 14 de mayo con la muerte en Uganda de un congoleño de 59 años que regresaba de Ituri. Esto plantea la cuestión de la gestión de los entierros, por ejemplo, el contacto de los familiares con los cuerpos. ¿Cómo se puede organizar esto?

En caso de epidemia, lo que hacen los equipos sobre el terreno es hacerse cargo de los entierros, ya que se sabe que estos son momentos de gran contagio, dado que los cuerpos son muy contagiosos. Las personas que asisten a los funerales suelen tocar los cuerpos. Hay ritos asociados que favorecen la transmisión. Esto implica realizar entierros que se denominan “seguros”, en los que las personas ya no tienen acceso al cuerpo. Esto plantea problemas sociales, ya que estas tradiciones son importantes para las poblaciones afectadas. Pero es realmente necesario limitar el contacto con los cuerpos y realizar entierros seguros; es algo muy importante para la lucha.

El foco de infección se declaró en Mongwalu, a unos 80 kilómetros de la capital de la provincia de Ituri. Es una zona de difícil acceso para los equipos médicos. ¿Cuáles son, en esta etapa de la epidemia, las necesidades más importantes para los médicos en el lugar?

Las necesidades más urgentes son establecer centros de tratamiento y de diagnóstico para poder identificar a los contactos y a los enfermos lo más rápido posible, así como para que los equipos sobre el terreno puedan rastrear y registrar a los contactos. Se trata de un gran trabajo de epidemiología que debe realizarse con rapidez. Y luego, establecer centros de tratamiento temporales, como se hizo en África Occidental en su momento, para poder atender a los enfermos. Hay 33.150 casos sospechosos. Son muchas personas a las que hay que atender y no hay recursos en el lugar. Es necesario reforzar las estructuras de salud muy rápidamente.

¿Cómo se protege a los equipos sanitarios en el lugar?

Se los protege con equipos de protección individual, que tienen como objetivo impedir cualquier contacto entre las mucosas y la piel del personal sanitario y los fluidos biológicos de los enfermos. Esto incluye batas impermeables, gafas herméticas, cubrebocas quirúrgicos y cubrebocas FFP2, que son más eficaces que los cubrebocas quirúrgicos. Un atuendo en el que no hay ni un centímetro cuadrado de piel al aire libre. Es difícil ponerse estos trajes, ya que en el lugar hace calor. Cuando se está con estos trajes, se puede estar en situación de trabajo como máximo tres cuartos de hora. Después, ya no es posible, la persona corre el riesgo de sentirse mal debido a la deshidratación y al calor. Es muy complicado para el personal de salud intervenir con estos trajes.