Un mes después de las elecciones todavía no hay un resultado oficial, pero con el 99,6% del conteo de votos, se considera como un hecho que la segunda vuelta del 7 de junio será entre la derechista Keiko Fujimori, hija del fallecido autócrata Alberto Fujimori, y el izquierdista Roberto Sánchez.
En las elecciones peruanas, según el conteo actual y casi definitivo, Keiko Fujimori pasa al balotaje en primer lugar con un 17% de los votos. Roberto Sánchez se ubica segundo con 12%, superando al ultraderechista Rafael López Aliaga, tercero, por una estrecha ventaja de 14 mil votos.
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Con solo 60 mil votos por contarse, de los cuales únicamente 13 mil son de Lima, donde gana el ultraderechista, mientras en el resto del país Sánchez lo supera, es una ventaja que se considera irreversible.
“Respeto al voto ciudadano”
Mientras López Aliaga se niega a reconocer su derrota denunciando fraude sin presentar pruebas, y amenaza con “incendiar la pradera” si se oficializa su segura derrota, Sánchez llama a defender el voto popular. “Hay una voluntad persistente que pretende no reconocer el voto ciudadano. Nosotros nos reafirmamos en el llamado a la paz social y al respeto al voto ciudadano”, señaló el candidato Sánchez.
Con Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en segunda vuelta se enfrentarán una derecha autoritaria heredera del régimen dictatorial de Alberto Fujimori, sentenciado por crímenes de lesa humanidad y corrupción, con su principal apoyo en Lima y las principales ciudades de la costa, y una izquierda que rechaza el cartel de comunista que le han puesto los medios, y reivindica al expresidente Pedro Castillo, en prisión por su fallido intento de cerrar el Congreso que lo quería destituir, que se hace fuerte en la región andina y entre la población rural.
