
«Marcha por la vida». Foto: Captura
Organizaciones sociales y personas autoconvocadas y afines al expresidente Evo Morales iniciaron su caminata denominada “marcha por la vida” para exigir soluciones a la crisis económica y al abastecimiento de combustible, entre otros puntos.
La marcha parte desde el municipio de Caracollo, Oruro, y prevé arribar a la sede de Gobierno en los próximos días.
Los dirigentes del Comité de Bloqueos de Caracollo, del departamento de Oruro, aseguraron que están cansados de las políticas y decisiones asumidas por el presidente Rodrigo Paz.
“No ha traído lo que ha prometido. Hemos vivido de promesas y hasta ahora no tenemos nada”, dijo uno de los dirigentes que encabeza la movilización.
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La marcha recibe a personas provenientes del Trópico de Cochabamba y de la Central Obrera Departamental de Oruro (COD). Los miembros del ente matriz afirman que el Gobierno “no puede destruir el país”.
Los bloqueos y medidas de protesta se han intensificado en los últimos días en el país. Algunos sectores incluso ya piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz, debido a que consideran que no ha presentado un plan para recuperar la economía.
No obstante, la crisis se remonta a 2015, cuando Bolivia registró un déficit público del 5,76% del PIB, lo cual marcó un punto de inflexión tras años de superávit, debido a la caída de los precios internacionales de las materias primas.
Ese mismo año, la balanza comercial cerró en negativo por primera vez desde 2003, con un déficit de 773,8 millones de dólares.
Desde 2015, con el gobierno de Evo Morales, la economía del país no registró mejoras sostenidas debido al agotamiento progresivo de las reservas de gas natural.
A ello se sumó la falta de nuevas fuentes de ingresos, ya que Bolivia mantuvo una alta dependencia del extractivismo de materias primas, con escasa diversificación productiva y un bajo nivel de complejidad económica.
En 2023, durante el gobierno de Luis Arce, la crisis se agudizó por la severa escasez de dólares, la caída de las reservas internacionales y los problemas en la importación de hidrocarburos. El Banco Central se quedó sin reservas suficientes para gestionar la liquidez.
