El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, asegura que la caída del riesgo país y el interés de inversionistas validan la estrategia oficial, aunque reconoce presiones estacionales sobre las divisas y confirma la búsqueda activa de financiamiento externo.

Fuente: El Deber
El Gobierno salió a responder al reporte internacional que advierte sobre la falta de liquidez en Bolivia. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, defendió la estrategia oficial y aseguró que el retorno a los mercados internacionales no es una señal de debilidad, sino de confianza en el rumbo económico.
Según el ministro, la actual tensión en el mercado cambiario responde a un fenómeno estacional: en esta época del año, la demanda de divisas —impulsada por la industria— supera momentáneamente a la oferta, mientras sectores como el agro aún no ejecutan plenamente sus exportaciones. “En las próximas semanas, con el incremento de los flujos de exportación, vamos a tener suficientes recursos para cumplir con todas las obligaciones”, sostuvo.
La respuesta al reporte internacional
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El reporte de Bloomberg señala que Bolivia vuelve al mercado internacional en medio de problemas de liquidez y menciona incluso la búsqueda de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional. Frente a esto, Espinoza no negó las gestiones, pero las enmarcó en una estrategia planificada y no en una urgencia.
“Esto es un trabajo que venimos haciendo hace meses”, afirmó.
Para el ministro Espinoza, la clave está en la caída del riesgo país —medido por JPMorgan Chase & Co.—, que refleja una mejora en la percepción de los inversionistas y, por tanto, un menor costo de financiamiento.
En su lectura, el interés del mercado en comprar deuda boliviana es una señal clara: “El mercado quiere tomar papel boliviano porque ve que el camino es el correcto”.
Entre validación externa y críticas internas
Espinoza fue más allá y contrastó las críticas internas con el respaldo —según él— de organismos internacionales y multilaterales. Mencionó a entidades como el Banco Mundial, CAF y el propio FMI como actores que estarían avalando las políticas económicas del Gobierno.
Sin embargo, este argumento abre una tensión evidente: mientras el Ejecutivo presenta el acceso al financiamiento como un logro, el propio hecho de acudir a mercados y organismos internacionales ocurre en un contexto de caída de ingresos por exportaciones y presión sobre reservas, tal como advierte el reporte internacional.
Pago de deuda y “herencia”
El ministro también destacó que en marzo se cubrieron más de $us 530 millones en deuda externa, lo que calificó como una “bomba de tiempo” heredada. Según explicó, este cumplimiento permitió mejorar la calificación de riesgo y abrir nuevas oportunidades de financiamiento.
Parte de esa estrategia incluyó operaciones de manejo de pasivos, como el intercambio de bonos del Banco Central por instrumentos en moneda nacional con mantenimiento de valor, una práctica que el Gobierno calificó como habitual y transparente.
¿Fortaleza o necesidad?
El discurso oficial busca posicionar el retorno a los mercados como una validación de confianza. Pero el contexto sugiere una lectura más compleja: Bolivia efectivamente ha mejorado algunos indicadores de riesgo, pero lo hace en medio de una necesidad creciente de divisas y financiamiento externo.
La diferencia entre una estrategia anticipada y una respuesta obligada es sutil, pero clave. Y es precisamente en ese punto donde chocan la narrativa del Gobierno y las advertencias de reportes como el de Bloomberg.
Por ahora, el mercado parece dispuesto a escuchar. La incógnita es si también estará dispuesto a financiar en condiciones favorables y sostenibles en el tiempo.