El alcalde César Dockweiler lamenta que los bloqueos y hechos violentos golpeen el abastecimiento, los servicios básicos y la economía de la ciudad.

El alcalde César Dockweiler en conferencia de prensa / Amun
Fuente: Brújula Digital
El alcalde de La Paz César Dockweiler dijo que los daños ocasionados durante las recientes movilizaciones y disturbios en la sede de gobierno superan el medio millón de bolivianos, mientras el municipio prepara un anteproyecto de ley para regular las protestas y limitar sus efectos sobre la población.
La autoridad señaló que la evaluación preliminar realizada por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz cifra en aproximadamente Bs 530.000 las pérdidas provocadas por destrozos a infraestructura pública y vehículos municipales. Según explicó, esos recursos deberán destinarse a trabajos de reparación, reposición y restauración de bienes afectados durante las jornadas de conflicto registradas en distintos sectores de la ciudad.
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Dockweiler sostuvo que resulta difícil identificar a los responsables directos en medio de las movilizaciones y remarcó que “hubo vandalismo y hechos que incluso podrían considerarse delitos, porque no solamente se dañó bienes públicos, sino que también hubo afectaciones a las personas”, afirmó, y anunció que el municipio enviará a la Asamblea Legislativa Plurinacional una propuesta normativa orientada a establecer límites y regulaciones para las movilizaciones en áreas urbanas. La iniciativa, explicó, no pretende eliminar el derecho constitucional a la protesta, sino equilibrarlo con otros derechos fundamentales como la salud, el trabajo, la educación, la alimentación y la libre circulación. “Jamás vamos a estar en contra del derecho a movilizarse, pero ese derecho no puede convertirse en sufrimiento para las familias paceñas”, manifestó.
Por otro lado, Dockweiler aseguró que la crisis social ya afecta seriamente el abastecimiento y la vida cotidiana de la población paceña. Durante sus recorridos por mercados y centros de distribución, dijo haber encontrado familias desesperadas por la escasez de alimentos. “He visto madres llorando y personas angustiadas porque no encuentran pollo, carne o verduras. Hoy ya no estamos hablando solamente de economía, estamos hablando de sobrevivencia”, declaró.
El alcalde alertó además sobre las dificultades para garantizar el suministro de medicamentos, oxígeno y combustible, situación que amenaza el funcionamiento de hospitales y otros servicios esenciales. Frente a este escenario, indicó que la alcaldía activó medidas extraordinarias para sostener el funcionamiento de la ciudad, incluyendo coordinaciones para puentes aéreos de alimentos y operativos especiales de recojo de basura. “No estamos de brazos cruzados. Hay brigadas trabajando día y noche, incluso caminando, para evitar que la ciudad colapse”, sostuvo.
La autoridad municipal también pidió a los sectores movilizados reflexionar sobre el impacto humano de los bloqueos y protestas sobre más de 756.000 habitantes de la ciudad. “Pedimos que piensen en los niños, en los adultos mayores y en las familias que hoy no encuentran alimentos ni medicamentos. La Paz merece recuperar la tranquilidad”, expresó.
Como parte de las iniciativas para buscar una salida al conflicto, la alcaldía puso a disposición el Palacio Consistorial para instalar una mesa de diálogo con participación de universidades, iglesias y organismos internacionales.
Dockweiler remarcó que La Paz no puede continuar paralizada por conflictos recurrentes que deterioran la calidad de vida y afectan la competitividad de la ciudad. “No podemos normalizar los dinamitazos, los gases lacrimógenos ni la destrucción de espacios públicos cada semana. Defender a La Paz es defender el derecho de la gente a vivir con dignidad”, concluyó.
BD/LE/MZS