Científicos del STRI han mostrado que el enfriamiento estacional habitual se debilitó y la productividad oceánica también se redujo por primera vez en 40 años.
Laura Martin
Fuente: https://as.com
El Canal de Panamá vuelve a ser noticia, pero no por el tráfico marítimo ni por el impacto económico global. Esta vez, el foco está bajo el agua. Un equipo de científicos del Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) ha detectado un fenómeno inesperado en esta zona clave del planeta: el enfriamiento estacional que regula los ecosistemas marinos del Pacífico oriental se está debilitando… y con él, toda la productividad del océano, tal y como han publicado en PNAS y se puede leer en abierto aquí.
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Lo preocupante es lo que significa: es la primera vez en cuatro décadas que se observa un cambio tan claro. En condiciones normales, el Canal de Panamá, especialmente su salida al Pacífico, está influido por un fenómeno clave de corrientes frías, mezcla de aguas profundas y un aumento de nutrientes, lo que provoca un efecto fundamental: si hay más fitoplancton hay más más vida marina y hay más productividad del ecosistema. Hasta ahora.
Lo que dice la ciencia
Según el estudio, ese proceso de enfriamiento “se debilitó” y la consecuencia directa ha sido una caída en la productividad oceánica. Los investigadores han analizado décadas de registros en la zona y han confirmado algo clave: es la primera vez en 40 años que se detecta una reducción tan marcada en la productividad del sistema, lo que significa que el equilibrio natural está cambiando, los ciclos oceánicos ya no se comportan como antes y, por tanto, el ecosistema empieza a perder capacidad de regeneración.
“Para determinar si el evento de 2025 marca el inicio de futuros afloramientos fallidos, es necesario investigarlo mediante una mejor monitorización, modelos predictivos e investigaciones específicas sobre las interacciones entre la oceanografía, la ecología y la dependencia de los recursos humanos en los sistemas de afloramientos tropicales», concluye el estudio. Quizás lo más preocupante sea que la ausencia de afloramientos podría tener repercusiones en las poblaciones de peces de Panamá. Normalmente, la entrada estacional de agua fría aporta nutrientes que impulsan la proliferación del fitoplancton, las plantas microscópicas que sustentan gran parte de la cadena alimentaria oceánica. Para muchas comunidades costeras, estos peces son una fuente vital de alimento e ingresos. Sin este aporte de nutrientes, todo el ecosistema corre el riesgo de agotarse.
El fenómeno tiene su origen en un cambio en la dinámica del océano, hay un menor enfriamiento superficial, una menor mezcla de aguas profundas y menos nutrientes disponibles, por lo que el fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina, disminuye; cuando eso ocurre, todo el sistema se resiente.
Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. El fitoplancton es el punto de partida de todo el ecosistema marino ya que es clave en la alimentación de peces pequeños, sostiene la pesca y regula el ciclo del carbono. Al bajar todo la cadena, el resto también, pero es que afecta a lo que no se pensaba, como el sistema económico, ambiental y climático.
Aunque el estudio se centra en el Canal de Panamá, el problema no es local. Los científicos advierten de que este tipo de cambios pueden estar relacionados con fenómenos mayores debidos a la variabilidad climática, a lo cambios que ocurren en las corrientes oceánicas y a las alteraciones en patrones de temperatura.
Como el océano está reaccionando, en palabras de los científicos, lo importante no es solo el descenso registrado, sino que este se produce en un sistema que había sido estable durante décadas. Durante años, el Canal ha sido visto como un punto estratégico para el comercio global. Los científicos sugieren que una drástica disminución en los patrones de viento probablemente fue la causa de este fallo sin precedentes.
El Canal de Panamá es una de las rutas más importantes del comercio mundial, con miles de barcos cruzándolo cada año. Cambios climáticos en la zona ya han provocado restricciones de tráfico en el pasado, aumentando costes y retrasos. Si estos fenómenos se repiten, pueden afectar a las cadenas de suministro globales y encarecer el transporte marítimo.
En 2023, el Canal de Panamá tuvo que reducir el número de barcos que podían cruzarlo cada día debido a la sequía y la falta de agua en su sistema de esclusas, lo que provocó un menor tránsito diario (de unos 36 barcos a cifras más bajas), retrasos en las rutas y el aumento de costes para las navieras. Si el fallo del océano en Panamá (menos productividad, cambios de temperatura, alteración del sistema) se repite, podría provocar situaciones similares o peores, porque se suma a otros problemas climáticos como esos cambios de corrientes mencionados, la alteración del clima local o la presión sobre los ecosistemas.
