El delantero histórico volvió a ser determinante con un doblete ante Guabirá, alcanzó la cima de la tabla de goleadores y sostiene a Oriente Petrolero en medio de su irregular presente.
Fuente: diez.bo
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En medio de un presente irregular de Oriente Petrolero, hay un nombre que sobresale por encima del resto: Marcelo Martins. El delantero volvió a ser clave al marcar un doblete en el empate 2-2 frente a Guabirá en el estadio Ramón ‘Tahuichi’ Aguilera.
El máximo goleador histórico de la selección boliviana apareció una vez más cuando su equipo más lo necesitaba. Con sus tantos, evitó la derrota de un Oriente que sigue sin encontrar regularidad en su juego colectivo.
Martins dejó su sello goleador con dos anotaciones de distinta factura: un penal ejecutado con precisión y un cabezazo que reflejó toda su jerarquía en el área. Así, reafirmó que su olfato de gol sigue más vigente que nunca.
Con este doblete, el atacante alcanzó los seis goles en el torneo todos contra todos, una cifra que cobra mayor valor si se toma en cuenta que solo disputó cuatro de los siete partidos jugados hasta el momento.
Su rendimiento le permitió superar en la tabla de goleadores a nombres como Martín Cauteruccio y Willie Barbosa, quienes quedaron con cinco tantos, consolidándolo como el máximo artillero del certamen.
Pero más allá de los números, Martins se ha convertido nuevamente en el salvador de Oriente. En un equipo que no logra consolidar una idea clara de juego, el delantero aparece como la principal fuente de gol y soluciones.
El atacante ya había sido determinante en jornadas anteriores, con un doblete ante GV San José y goles frente a Tomayapo y Real Potosí, demostrando una regularidad goleadora que marca la diferencia.
Mientras Oriente busca respuestas colectivas, Martins responde con goles. Su vigencia no solo lo posiciona como el máximo goleador del torneo, sino también como el jugador más determinante del fútbol boliviano en la actualidad.

