Sin triunfos y con una crisis que se extiende dentro y fuera de la cancha, Guabirá se hunde en el fondo de la tabla mientras crecen las dudas sobre su proyecto deportivo.
Fuente: diez.bo
Por Pedro Rivero de Ugarte
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Guabirá atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. El conjunto azucarero no logra levantar cabeza en la temporada y, tras cinco fechas disputadas en el torneo todos contra todos, aún no conoce la victoria. Con apenas un punto, ocupa el último lugar de la tabla y no muestra señales claras de reacción.
El inicio de año generó expectativas distintas en Montero. Como es habitual en cada temporada, el presidente del club, Rafael Paz, aseguró haber conformado una de las plantillas más competitivas —y costosas— en la historia de la institución, con el objetivo de pelear los primeros puestos. Sin embargo, la realidad deportiva ha estado muy lejos de ese discurso.
La planificación arrancó con Joaquín Monasterio al mando del equipo. Guabirá disputó el torneo amistoso de verano, donde quedó eliminado de forma prematura. El panorama no cambió en el repechaje del mismo certamen, donde volvió a despedirse rápidamente, dejando las primeras dudas en torno al rendimiento del plantel.
El golpe más duro llegó en la primera competencia oficial del año. En los playoff de la Copa Sudamericana, el cuadro azucarero cayó ante Independiente en Sucre, quedando fuera de la fase de grupos. La eliminación no solo significó un revés deportivo, sino también la pérdida de una importante inyección económica para el club.
Tras ese fracaso, la dirigencia decidió dar un giro y cesó a Monasterio. En su lugar fue contratado Leonardo Égüez, con la misión de reencaminar al equipo. Sin embargo, el cambio de entrenador no ha dado los resultados esperados hasta el momento.
Égüez ya dirigió cinco compromisos, con un balance negativo: un empate y cuatro derrotas. Estos resultados mantienen a Guabirá en el fondo de la tabla con apenas un punto. Además, la diferencia de gol es alarmante: ha recibido 16 tantos y solo ha convertido 5, lo que deja un saldo de -11.
El mal momento deportivo también ha tenido repercusiones fuera del campo. La pasada semana fue particularmente tensa en Montero, cuando integrantes de la barra brava irrumpieron en un entrenamiento del primer plantel para increpar a los jugadores. Posteriormente, se registraron desmanes en las afueras del estadio Gilberto Parada, donde incluso se dañaron estructuras cercanas a los vestuarios.
En medio de la crisis, la dirigencia tomó medidas económicas y decidió descontar el 20% del salario de abril al plantel, en respuesta al bajo rendimiento. También surgieron versiones sobre una posible salida de Égüez, aunque finalmente el entrenador recibió el respaldo institucional. Por ahora, Guabirá sigue sin rumbo y con la urgencia de reaccionar antes de que la temporada se torne irreversible.

