«Quisiéramos volver a pescar, pero da miedo»: pescadores ecuatorianos, aterrorizados ante ataques de EE. UU.


Mientras han continuado los ataques a embarcaciones en el Caribe y Pacífico por parte de Estados Unidos, sin aportar pruebas y señalándolas de tener vínculos al narcotráfico, organizaciones de derechos humanos alertan sobre la necesidad de investigar estos hechos sin precedentes que violan el derecho internacional. En los alrededores de Manta, una localidad ecuatoriana del Pacífico, sus pescadores temen salir a trabajar.

Pescadores llegan a la orilla con sus capturas para venderlas en el mercado de Manta, Ecuador, el martes 24 de septiembre de 2024. Archivo (Foto AP/Dolores Ochoa)
Pescadores llegan a la orilla con sus capturas para venderlas en el mercado de Manta, Ecuador, el martes 24 de septiembre de 2024. Archivo (Foto AP/Dolores Ochoa) AP – Dolores Ochoa
Fuente: RFI

Por: Paola Ariza

La pequeña comunidad ecuatoriana de San Mateo, en Manta, ya cuenta dos embarcaciones atacadas por Estados Unidos desde marzo, según un informe del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos. El modus operandi se repite con uso de drones artillados y embarcaciones con militares estadounidenses. Así lo describe Cheo, a quien la explosión lo dejó botando sangre y con una fractura en la espalda.



«Yo estaba picando un ceviche y cuando saqué un pie afuera de la cocina, a los pocos segundos: ‘¡Pum!’ Me voló con puerta y todo encima de la cocina. Cuando pegó el otro bombazo, también, la parte de arriba de la caseta del barco. Y al ratito reaccioné, cuando boté sangre por la boca y ahí todos los muchachos (flameaban) un trapo hacía el barco de los Estados Unidos para que no lo atacaran (…)  Arriba había otro dron con una granada, no sé si era como un cohete. (…) Nos apuntaron con todito: la metralleta, pistola… dijeron que nos subiéramos uno por uno al barco y ahí lo hacemos. Uno por uno, nos pusieron como esposas o algo así, capucha… se veía clarito cómo se quedaba así quemado el barco».

Cheo, lleva más de 15 años pescando y cuenta que su embarcación, el Don Meca, quedó destruida. Tras el ataque, los llevaron a El Salvador, les dijeron que eran náufragos, sin dar ninguna explicación y los soltaron. Los pasajes de regreso corrieron por cuenta de sus familiares, algo que lamenta, pero agradece que su suerte fue diferente a la de los tripulantes de la embarcación Fiorella, desaparecida en enero.

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«Es el equivalente a disparar contra alguien no armado»

Adam Isaacson, de la organización de derechos humanos WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos) resalta la necesidad de iniciar investigaciones urgentes para estos casos.

«Lo que presenciamos entonces son ataques sin debido proceso en el marco de operaciones de efectuación de la ley letales sin ninguna justificación de autodefensa. Es el equivalente a disparar contra alguien no armado quien está huyendo en una calle. Si un policía hace eso, se encuentra en problemas por haber cometido un homicidio porque no tiene ninguna justificación de autodefensa».

El organismo de control independiente del Pentágono investiga la legalidad de dichas operaciones del ejército estadounidense, mientras ya van más de 190 muertos y algunos pescadores de localidades como San Mateo, temen salir a trabajar.