Santa Cruz: Niños pasan clases bajo un techo de botellas en medio de la precariedad de las escuelas


Vidrios rotos y ventanas tapadas con cartón forman parte del panorama que muestran los colegios sin trabajos de mantenimiento. En algunos no se realizaron ni siquiera las reparaciones urgentes. Los baños son uno de los mayores problemas para el alumnado.

Niños pasan clases bajo un techo de botellas en medio de la precariedad de las escuelas

Esta maestra enseña bajo un techo improvisado y con la pizarra en el piso, en el prekínder de la escuela Tundy | Juan Carlos Torrejón

Fuente: El Deber



Por Deisy Ortiz Duran

 

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Botellas pintadas de colores protegen del sol, pero no logran detener el viento frío que sopla en esta temporada. El entusiasmo por enseñar y aprender es lo único que brinda calor y mantiene firmes a los niños del prekínder de la unidad educativa Tundy, que no cuentan con un aula, pero no quieren detener el avance escolar. Una pizarra sobre el piso sirve para que la maestra dicte sus clases.

Los pupitres también muestran el desgaste de los años, pero han sido reparados para que soporten un tiempo más. Por eso, la necesidad más urgente es concluir el aula que está a medio construir, porque el aporte de los padres ya no alcanza y ahora esperan ayuda para colocar el techo, las ventanas y las puertas.

Por ahora, el único cerramiento que tienen son unas rejillas de madera y algo de malla, pero eso solo delimita el espacio, ya que permanecen a la intemperie.

Esta es una muestra de las condiciones en que se encuentran las unidades educativas que no han recibido mantenimiento ni ampliaciones.
En esta escuela, cuando llueve, los 38 alumnos del kínder deben abrir espacio para recibir a los 27 del prekínder, por lo que más 60 estudiantes se ven obligados a compartir un aula.

Mantenerlos concentrados es todo un reto para Nancy Chávez Negrete, la maestra de estos niños, porque se distraen con facilidad al no estar entre cuatro paredes.  “Por la incomodidad que tenemos, es difícil mantener el control sobre ellos, porque están pendientes de todos los que pasan o se van al parque. Con el frío, los padres optan por no mandarlos a clases”, dijo la maestra.

Están en estas condiciones desde principio de año, porque la gestión pasada ocupaban un aula precaria de calamina y venesta, donde no pasaban de 12 niños, pero ahora esa cantidad se duplicó.

La directora encargada, Lucila Arenas, señala que “granito a granito, con ayuda de los padres” están construyendo un aula, pero solo lograron levantar la obra bruta de las paredes. “Ya no sabemos de dónde sacar para el techo”, dijo. Indicó que el año pasado las autoridades verificaron las condiciones, pero todo quedó en promesa.

Por ahora se cubren bajo el techo de botellas que se construyó gracias a un concurso que la directora del año pasado impulsó para promover el reciclaje. Los alumnos lo hicieron para tener un ambiente que los protegiera del sol, sin pensar que también serviría como aula.

“Pasaban clases en el cuarto de venesta, pero el viento cada vez lo arrancaba, por eso vimos la necesidad de buscar padrinos que nos donaron ladrillos. La junta escolar también compró material y ahora estamos buscando la manera de avanzar”, indicó Arenas.

Si bien las autoridades municipales realizaron mantenimiento en algunas aulas, como el arreglo de chapas, vidrios y baños, no se hicieron obras mayores. En este colegio estudian 278 alumnos de inicial y primaria. Por la tarde funciona el nivel secundario.

Ahora esperan que las nuevas autoridades los atiendan.

“Confiamos en que nos puedan brindar ayuda y que las obras se realicen poco a poco, porque ya no tenemos recursos. Los padres han aportado de a Bs 10, pero no todos tienen posibilidades de colaborar”, dijo la directora encargada.

Algunas ventanas del Kínder Nueva América D no tienen vidrios y tapan esos huecos con cartones | Juan Carlos TorrejónUrge el mantenimiento

Otros colegios también esperan arreglos. En el establecimiento donde funcionan las unidades educativas Luis Antonio Áñez y Daniel Campos la orina se estanca en los baños arruinados y el mal olor se extiende hasta los pasillos y las aulas.

Los niños deben arrodillarse para lavarse las manos en un grifo casi al ras del piso porque los lavamanos están dañados. El frío también se cuela por ventanas sin vidrios, cristales rotos, y la maleza ha copado los corredores y parte del patio.

Así se encuentra este módulo, ubicado en la avenida El Mechero, del Plan Tres Mil, donde la infraestructura no ha recibido mantenimiento y los baños no abastecen a la gran cantidad de estudiantes que bordean el millar, en el turno de la mañana.

Desde el año pasado, la infraestructura de dos pisos es compartida por estos dos colegios. El alumnado del Daniel Campos fue trasladado a este módulo luego de que su escuela fuera demolida para la ejecución de un proyecto que debía ser financiado por el Gobierno y que finalmente no se concretó.

“El mayor problema que tenemos es la infraestructura. Los baños rebalsan y no abastecen porque somos dos colegios, y no hay mantenimiento. Se usan tanto en la mañana como en la tarde”, señala Víctor Ortiz, de la junta escolar del Luis Antonio Áñez.

 

Niños pasan clases bajo un techo de botellas en medio de la precariedad de las escuelas

Algunas puertas están en mal estado | Juan Carlos Torrejón

“Necesitamos la atención de las autoridades para tener un colegio en condiciones”, reclaman los padres de familia, que muestran las tejas desprendidas del techo y las cámaras de los baños a punto de rebalsar. Los juegos infantiles están con las hamacas sueltas y oxidadas. “Todo eso es un peligro para nuestros niños”, advierten. 

La presidenta de la junta escolar de este colegio, Carmen Rosa Bustos, afirma que anteriormente hicieron conocer el problema a las autoridades, pero no han sido escuchados. “Hace dos años que no hacen ningún arreglo en el establecimiento. Los papás hemos construido rompemuelles y limpiamos para evitar criaderos de mosquitos”, dijo.

La situación llevó a los padres de familia a realizar una reunión, donde se acordó realizar una minga para cortar la maleza y hacer una limpieza general.
En la unidad educativa Nueva América D, donde funcionan siete cursos del nivel inicial, las maestras se esfuerzan por crear un ambiente cálido. Han decorado las aulas con colores y materiales didácticos, intentando compensar las carencias en la infraestructura.

Varias aulas tienen los vidrios rotos, por lo que las maestras colocaron cartulinas y cartones en las ventanas para evitar que entre el viento frío. Las ventanas también tienen cortinas que se compraron con aportes de los padres de familia, que apoyan con lo que pueden para mantener en condiciones las aulas.

La directora María Eugenia Ibáñez explica que este año no se han ejecutado trabajos de refacción, y que las intervenciones del año pasado fueron menores, como el cambio de luminarias y arreglos en los baños.

 

Niños pasan clases bajo un techo de botellas en medio de la precariedad de las escuelas

Hay parques con las hamacas sueltas | Juan Carlos Torrejó