Amenazados, sin alimentos, medicinas ni ayuda; los choferes “secuestrados” en las carreteras de Bolivia viven un calvario


“Estamos secuestrados en nuestras unidades (…) Clima bajo cero. Ya muchos no pueden aguantar y nadie dice nada. Aquí no tenemos derechos humanos ni defensa civil», relató una de las víctimas.
Bloqueo en Caracollo. Foto: RRSS
Bloqueo en Caracollo. Foto: RRSS

 

Fuente: Visión 360 / La Paz
Por Baldwin Montero Plaza

“Hoy (los bloqueadores) nos han citado a las 10:00 de la mañana y nos han recibido a dinamitazos. Pero en vista de los nervios, la desesperación de los colegas camioneros, no nos hemos sentido intimidados. Más al contrario, los compañeros han decidido: si hay que morir lo vamos a hacer, en vista de que nadie nos escucha, nadie nos oye, nuestros familiares han clamado, se han arrodillado, han llorado, han suplicado de diferentes maneras acá, en los puntos de bloqueo y en los medios de comunicación. Nadie ha hecho eco de nuestro pedido ¿Que nos queda?”.

Es el desgarrador testimonio de un transportista “secuestrado” desde hace 40 días en la carretera Tambo Quemado-Patacamaya, a orillas del río Desaguadero, a 50 metros del Puente del mismo nombre. Sus captores son los bloqueadores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, quienes tienen tomadas carreteras de seis de los nueve departamentos, este martes con 80 puntos de bloqueo, según el reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).



Mientras en la ciudad de La Paz escasean alimentos y los propietarios de vehículos públicos y privados duermen hasta seis días para cargar algo de combustible debido a los cortes de ruta que impiden el paso de camiones de carga y de cisternas, en las carreteras interdepartamentales ese tiempo se extiende hasta en 41 días y noches en condiciones extremas, como el caso de Tambo Quemado-Patacamaya, donde la temperatura en este tiempo del año baja hasta -4°C.

Allí, el transportista que presentó su testimonio la noche de este martes al programa No Mentirás, y que se identificó únicamente como Fernández, para evitar más represalias de los bloqueadores, contó que permanecen al menos 120 camiones parados y que 34 tomaron rutas alternas con la idea de llegar a Oruro de alguna forma.

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Justamente a 40 kilómetros de la capital orureña, en Caracollo, se encuentra otro punto de bloqueo donde permanecen 550 camiones sin poder moverse desde hace 41 días. Uno de ellos es el de José Ticona, quien se encuentra en el lugar todo ese tempo cuidando su vehículo cargado de soya, que debe encender de cuando en cuando para que el motor no se arruine por las condiciones climáticas, como ya ocurrió con tres en la ruta Tambo Quemado-Patacamaya.

Él contó, al mismo programa, que no puede dejar su camión como lo hicieron otros cuatro choferes asalariados que no aguantaron las condiciones en que se encuentran (sin alimentos, abrigo ni agua potable) por lo que decidieron caminar hasta La Paz, algunas noches durmiendo a la intemperie, con temperaturas también bajo cero.

“Los dueños no quisieron pagarles ni sueldos ni viáticos”, contó Ticona. Dijo que quienes se quedaron comen una sola vez al día, compartiendo lo poco que tienen los camioneros y, en algún caso, gracias a la solidaridad de algunos pobladores de zonas cercanas.

“Estamos secuestrados en nuestras unidades (…) Clima bajo cero. Ya muchos no pueden aguantar y nadie dice nada. Aquí no tenemos derechos humanos ni defensa civil. Sabemos que llegó ayuda internacional, pero aquí no ha llegado nada”, lamentó.

Dijo que lo que hacen es “sobrevivir” en medio de la radicalidad de los movilizados y la desatención de las autoridades. Tanto en Caracollo como en la carretera Tambo Quemado-Patacama, los bloqueadores amenazan a los bloqueados utilizando cachorros de dinamita, que aparentemente consiguen de centros mineros cercanos a esos lugares.

“Eso es demasiado intimidante y provocador. No sé qué va a ser de nosotros”, afirmó Fernández, luego de relatar que “estamos 40 días secuestrados sin derecho a nada. No hemos sido escuchados por ninguna institución privada ni estatal absolutamente, estamos a nuestra suerte. No contamos con alimentos, medicinas ni nadie que escuche nuestro pedido de auxilio»

La historia no es distinta en la carretera al Desaguadero, donde se encuentran varados cientos de camiones, entre ellos el que conduce Tomás Flores, donde los choferes afectados preparan ollas comunes para alimentar hasta a 600 personas.

Al igual que en los otros puntos, los afectados se quejan por la inacción del Gobierno, de la Defensoría del Pueblo y de las organizaciones de derechos humanos.

“¿Dónde están? No aparecen… Muchos de los compañeros están enfermos. Tenemos compañeros enfermos con diabetes y no hay insulina, hemos tratado de buscar apoyo de la Cruz Roja, pero no se puede hacer porque el medicamento se maneja en una línea de frío”, contó esta mañana al programa Fama, Poder y Ganas.

Dijo que algunos de los transportistas que intentan llegar a Oruro por otras rutas fueron detectados y atacados por los movilizados. “Tengo compañeros que están camino a Oruro, les han destrozado los parabrisas de los camiones, a parte están siendo amedrentados, ahí no les dejan filmar ni pasar un dato”, relató.

«Los compañeros están desesperados, ya no tienen qué comer», insistió y recordó que hace unos días uno de los transportistas decidió partir a La Paz a pie y murió en el trayecto.

La situación en Tambo Quemado, Caracollo o Desaguadero es similar en 80 puntos de bloqueo, donde miles de personas se encuentran privadas de su derecho de libre transitabilidad, por una protesta que pasó de las reivindicaciones sectoriales a una única demanda política: la renuncia del Jefe de Estado, quien asumió el mando del país hace poco más de seis meses.

Los afectados coinciden en señalar que se encuentran secuestrados, ya que están forzados a permanecer en distintos lugares carreteros del país en contra de su voluntad y en condiciones extremas. Los bloqueos ya han cobrado al menos siete vidas.

Mientras, los bloqueadores mantienen su medida de presión con su único objetivo y este martes protagonizan una concentración en la ciudad de El Alto, hasta donde llegaron miles de «refuerzos» de Potosí y Cochabamba pasando sin problemas por los bloqueos.