Tras casi cuatro meses de bloqueo a causa de la guerra, el estrecho de Ormuz, arteria comercial crucial para el transporte de mercancías, debería reabrirse el viernes, el mismo día en que Washington y Teherán firmarán un acuerdo para poner fin al conflicto. Así podría desarrollarse concretamente esta reapertura que tomará algún tiempo antes de un regreso a la normal.

¿Están listos los barcos?
Desde los primeros bombardeos israelí-estadounidenses contra Irán el 28 de febrero, Teherán bloqueó la circulación en este cuello de botella que da acceso a aguas internacionales, por donde normalmente transita cerca del 20% de la producción mundial de petróleo, además de otras materias primas esenciales.
Como resultado, unos 500 barcos y 20.000 marinos siguen inmovilizados en las aguas del Golfo, según la ICS, una de las principales organizaciones internacionales del sector marítimo.
Desde el anuncio de la reapertura prevista para el viernes, solo un reducido número de buques ha realizado la travesía con el transpondedor encendido, según datos de la firma Kpler publicados el martes. Otros, sin embargo, habrían cruzado el estrecho sin emitir señal.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Una vez que se dé luz verde, los barcos bloqueados podrán, en teoría, retomar su paso.
Las tripulaciones, detenidas durante meses, probablemente han «realizado ejercicios regulares a bordo y mantenido las máquinas y equipos», explica Jakob Larsen, responsable de seguridad de la asociación de armadores Bimco. Sin embargo, podría ser necesario limpiar el casco submarino si este presenta incrustaciones.
Otros barcos podrían circular también por Ormuz, pero en sentido inverso, hacia el Golfo, para cargar hidrocarburos acumulados o importar bienes y productos agrícolas.
¿Quiénes podrán pasar?
Fletadores, armadores y aseguradoras actuarán inicialmente con cautela. Estas últimas podrían incluso «exigir escolta», según Hugo Rousse, de la empresa de seguimiento marítimo AXSMarine.
Los primeros en cruzar podrían ser «los armadores con flota propia» que «no cotizan en bolsa», precisa.
Las tripulaciones podrían reclamar bonificaciones, aunque estas no representarían un obstáculo significativo.
Los petroleros vinculados a países como Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, así como a Asia, podrían ser los primeros en aventurarse, estima Arne Lohmann Rasmussen, analista de Global Risk Management.
«Dado el alto nivel de beneficios en el sector petrolero, un aumento en las primas contra riesgos de guerra probablemente no será un impedimento», añade Tim Smith, director de la consultora MSI.
Según un directivo europeo del transporte marítimo, actualmente hay buques esperando para ingresar al estrecho de Ormuz, y probablemente deberán hacerlo de manera escalonada, ya que los puertos podrían congestionarse.
¿Será necesario desminar?
La zona central del estrecho ha sido declarada minada por Irán. Mientras se inspecciona, «los barcos podrán utilizar las rutas costeras», aunque estas son «poco adecuadas para absorber el tráfico marítimo habitual», indica Jakob Larsen.
Desde marzo, Francia y el Reino Unido han creado una coalición de países no beligerantes cuyo objetivo principal será organizar las labores de desminado.
Aunque Donald Trump ha mostrado reservas públicas sobre esta iniciativa, Estados Unidos «solicita igualmente que se desplieguen capacidades de desminado» en la zona, según una fuente europea.
¿Cuánto tiempo tomará volver a la normalidad?
La reapertura técnica del estrecho no será suficiente por sí sola: será necesario relevar tripulaciones, reactivar la cadena de producción dañada por los ataques y reconstruir las reservas estratégicas de hidrocarburos.
Según analistas de Argus Media, los petroleros liberados podrían tardar más de un mes en llegar a Europa, y entre cuatro y seis meses podrían ser necesarios para recuperar los niveles de exportación de crudo previos a la guerra.
«Nada volverá a la normalidad de inmediato», resume Hugo Rousse, quien destaca que algunas compañías se han acostumbrado a abastecerse en otros lugares —como Estados Unidos o Nigeria— y han establecido nuevas rutas y contratos comerciales.
¿Habrá peaje?
Mientras el vicepresidente estadounidense JD Vance afirmó el lunes en CNBC que Washington espera una reapertura «sin peaje a largo plazo», la diplomacia iraní ha mencionado la posibilidad de «tasas por servicios de navegación», «protección medioambiental» y «seguros marítimos».
El directivo europeo del transporte marítimo citado se muestra reticente a pagar, al considerar que cobrar por el paso sería contrario al derecho del mar.
También teme que esos pagos beneficien a los Guardianes de la Revolución, brazo ideológico armado de la República Islámica, lo que implicaría financiar una organización considerada terrorista por varios países occidentales.