Exigen más dinero, pero postergan las reformas judiciales


Hernán Cabrera M.

El TSJ anunció que quiere más dinero para administrar justicia. Acaso con más computadoras, más escritorios se reformará el sistema judicial. El tema es de fondo y ellos no quieren asumirlo de frente y con valentía: la crisis de la justicia es profunda, aberrante y urge cambiar TOTALMENTE.



En pleno estado de excepción que prohíbe los bloqueos, paros, marchas o acciones políticas contra la democracia, los jueces, vocales, magistrados están en contra ruta del sistema democrático. Han anunciado un paro escalonado de actividades, al mejor estilo de los violentos dirigentes de la COB.

O sea que aquellos que deben ser los primeros de respetar y hacer respetar las leyes son los que quieren vulnerarlas bajo el argumento de que necesitan más presupuesto, más dinero para, dicen, mejorar la administración de la JUSTICIA, la misma que está ahogada en una tremenda crisis y de denuncias de corrupción que da miedo.

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Los miembros del Tribunal Supremo de Justicia tienen sus sueldazos asegurados. Se les paga puntual. El Tesoro General de la Nación les desembolsa los recursos asignados. Su principal de ellos es de tipo económico y nada más.

No han expresado ni se han esforzado de generar reformas estructurales en la administración de la justicia, cuando este debería ser el problema que se debe discutir, plantear soluciones y concretar acciones para tales fines.

Hoy más que nunca se necesita del sistema universitario su aporte para las reformas judiciales, las cuales no pasan porque un juez tenga más computadoras, más papeles, más escritorios, más vehículos, más de todo, pero lo que se demuestra es menos voluntad, menos compromisos serios y honestos para buscar mejorar sustancialmente el sistema judicial.

¿Acaso con más dinero los jueces van a ser más probos, más honestos? ¿Acaso se necesita un mayor presupuesto para que hagan correctamente si trabajo? ¿Acaso no les pagan sus sueldazos puntuales?

La JUSTICIA no necesita más dinero para ser un derecho humano y los jueces obren con rectitud. ¿O la RECTITUD tiene precio?

Las víctimas y sus familiares necesitan que impere la ley y sus jueces y fiscales asuman sus responsabilidades con valentía y un alto grado de transparencia.

La justicia en Bolivia ha dejado de ser un derecho humano, para convertirse en un recurso inhumano, al que tiene acceso el poderoso, el que tiene millones o tiene influencias políticas. Hace siglos lo advirtió el filósofo Platón en su inmortal obra La República: la justicia es el derecho de los poderosos y los ricos.

Así como han tenido la valentía y la unión de pedir más presupuesto, así ojalá que actúen al momento de hacer justicia para los más débiles, para los yescas, para los familiares de las víctimas y que la justicia no sea un derecho de los más ricos y de los poderosos.