Los especialistas Gonzalo Chávez, Jimmy Osorio y Óscar Mario Tomianovic expresaron en las últimas horas los beneficios de la medida, pero también presentaron sus advertencias.
Fuente: Brújula Digital
La implementación del nuevo régimen de del precio del dólar flotante ha sido valorada por especialistas como un paso histórico y necesario, aunque advierten que el éxito de la medida dependerá de atacar las causas estructurales de la escasez de dólares.
Los especialistas Gonzalo Chávez, Jimmy Osorio y Óscar Mario Tomianovic expresaron en las últimas horas los beneficios de la medida, pero también presentaron sus advertencias.
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El nuevo mecanismo reemplaza el tipo de cambio fijo de Bs 6.86/6.96 por dólar vigente desde noviembre de 2011. A partir de ahora, el Banco Central de Bolivia publicará diariamente el promedio ponderado de las operaciones de compra de dólares realizadas por el sistema bancario. Para el lunes 29 de junio el precio será de 9,73 bolivianos por dólar.
El economista Gonzalo Chávez calificó el cambio como histórico y explicó el giro en el rol del Banco Central:
«Durante casi quince años el Banco Central decidió cuánto debía valer el dólar. Ahora ocurre exactamente lo contrario: será el mercado quien lo determine y el Banco Central simplemente publicará cada día el promedio ponderado de las operaciones realizadas por los bancos”, dijo en un análisis publicado en su cuenta de Facebook.
Chávez destacó que el nuevo régimen reduce distorsiones y acerca el tipo de cambio oficial al precio real del mercado, pero subrayó una limitación fundamental: «La buena noticia es que este nuevo sistema reduce las distorsiones, acerca el tipo de cambio oficial al precio real y evita seguir quemando reservas internacionales para defender un valor cada vez más ficticio. La mala noticia es que el nuevo régimen no fabrica un solo dólar adicional. Cambia la forma de medir el precio de la escasez, pero no elimina la escasez misma”.
Chávez identificó tres condiciones necesarias para que el nuevo régimen sea sostenible:
«Ahora para que este nuevo régimen cambiario sea sostenible, se requiere en primer lugar, constituir y consolidar las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia, se requiere además consolidar la independencia del Banco Central de Bolivia, nombrando vía asamblea a sus ejecutivos y atacar los orígenes de la escasez, de los dólares del sector público que tiene que ver con el déficit Público.»
El nuevo régimen cambiario entra en vigencia en un contexto de marcada dualidad cambiaria, con el mercado paralelo cotizando el dólar en aproximadamente Bs 9.88, lo que representa una brecha de alrededor del 42% respecto al tipo oficial anterior.
Jimmy Osorio
El análisis económico elaborado por Jimmy Osorio valora también el cambio que establece un nuevo régimen de precio flotante, pero advirtió que su viabilidad dependerá de que ingresen dólares suficientes al sistema financiero.
El documento califica la medida como «normativamente correcta y económicamente necesaria», señalando que Bolivia no podía sostener indefinidamente un tipo de cambio fijo de Bs 6,96 cuando el mercado paralelo valoraba el dólar en Bs 9,88, una brecha del 42%.
Al valorar el cambio, su análisis advierte que «la norma por sí sola no resuelve el problema subyacente». Bolivia necesitaría que ingresen al sistema financiero entre 4.500 y 5.000 millones de dólares en los próximos 24 meses, y al menos 2.000 millones de dólares antes de diciembre de 2026, provenientes de remesas reactivadas, un primer tramo multilateral y el superávit exportador minero.
El documento identifica como factor crítico las reservas líquidas del BCB, que alcanzan apenas 144 millones de dólares, frente a una necesidad mínima de 2.310 millones para cubrir tres meses de importaciones, estándar exigido por el FMI.
El experto concluye que «el desafío es de velocidad y secuenciación»: si Bolivia logra movilizar los dólares al ritmo adecuado, la resolución «habrá sentado las bases de un sistema cambiario más transparente, más eficiente y más resiliente».
Óscar Mario Tomianovic
La implementación del nuevo régimen de tipo de cambio flexible para el dólar representa una devaluación de la moneda nacional y podría generar presiones inflacionarias si no va acompañada de ajuste en el gasto público, advirtió el economista Óscar Mario Tomianovic.
El analista, entrevistado por El Deber, explicó que bajo el nuevo sistema el valor del dólar fluctuará diariamente según la disponibilidad de divisas y la demanda del mercado financiero, poniendo fin al esquema vigente desde 2011.
«Bolivia pasa efectivamente a un régimen flexible. Antes el Gobierno fijaba el precio del dólar; ahora falta definir si será un esquema completamente de mercado o administrado, pero en ambos casos implica una devaluación porque habrá que pagar más bolivianos por los mismos dólares”, afirmó.
Uno de los principales efectos recaerá sobre las finanzas públicas. El Estado necesitará más bolivianos para cubrir obligaciones como la importación de combustibles y el pago de deuda externa, lo que podría derivar en mayor emisión monetaria. «Si el Gobierno continúa financiando su déficit con emisión de dinero, el tipo de cambio flexible se traducirá directamente en inflación y pérdida del poder adquisitivo de los bolivianos», alertó.
Respecto al impacto sobre empresas y contratos en dólares, Tomianovic consideró que el cambio no provocará un shock tan fuerte como podría esperarse, dado que gran parte de la economía ya operaba con el tipo de cambio paralelo. «La mayoría de los negocios y contratos ya se celebraban con el dólar paralelo. El tipo de cambio oficial prácticamente era una referencia contable que había quedado desplazada por la realidad del mercado», indicó según El Deber.
BD/RPU
Fuente: Brújula Digital

