Álvaro Riveros Tejada
Nunca mejor aplicada la frase “La historia se repite, unas veces como tragedia y otras como comedia” metáfora con la que Marx argumentaba que cuando los seres humanos se encuentran en épocas de crisis revolucionarias, tienden a “conjurar los espíritus del pasado” y a disfrazarse con ropas viejas porque no saben cómo construir el futuro. Asimismo advertía que repetir las fórmulas del pasado artificialmente, solo produce resultados cómicos, grotescos y farsantes.
Es el caso de la situación generada por los profesionales del bloqueo, frente a los 40 días de conflicto que han afectado severamente nuestra economía, impidiendo el paso de alimentos y, muy en especial, de oxígeno medicinal para los hospitales, provocando la muerte de 12 personas por falta de atención médica, de la misma forma que, por dicha medida, falleció la hermana del cabecilla de dicha medida.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Esther Morales Ayma, hermana mayor del sitiador, falleció el domingo 16 de agosto de 2020, víctima de la pandemia del Covid-19, más una enfermedad de base que padecía; tenía 70 años y estaba en terapia intensiva del hospital Oruro-Corea. La razón de la muerte fue: “falta de oxígeno medicinal en Oruro”, paradójicamente, por causa de los bloqueos carreteros que, a la sazón, estaban siendo implementados por su hermano, el año 2020.
Entretanto, ya han transcurrido 40 días desde el inicio de este nuevo cerco, con la diferencia que este, no se limita únicamente a La Paz, sino que tiene extensión a varios departamentos de la nación. Asimismo, la astronómica suma de dinero que demanda su permanencia, requiere de muchos padrinos que se han sumado a la medida, tales como: las huestes del narcotráfico, fieles al inventor chapareño; los falsos cooperativistas mineros del oro, asociados con los anteriores y, cuándo no, la izquierda continental que está en caída libre y busca rearmarse en Bolivia.
A la luz de este cuadro sedicioso y perturbador, que no cuenta ni contó con una bandera que justifique sus tropelías, ya que muchas de sus rebuscadas y absurdas peticiones formuladas al inicio del conflicto fueron satisfechas, tuvieron que sacar a luz el verdadero propósito de su acción sediciosa, cual es el golpe de Estado al gobierno de Rodrigo Paz, constituido apenas hace seis meses, y devolver el mando del país a los foristas de São Paulo y narco-socialistas del siglo XXI.
Ante la furiosa arremetida de los bloqueadores, resultó risible y hasta incrédula la anomia total del poder ejecutivo, que denotaba una ruptura total de las normas sociales, sin reglas claras y con la gente perdida y sin guía alguna. Ministros, como el de Obras Públicas, que a riesgo de ser secuestrado puso pecho al conflicto, sólo ocasionó ira contenida y justificado y redoblado odio hacia los subversores.
A tiempo de pergeñar la presente entrega, la famosa “Ley de excepción fue finalmente promulgada, oleada y sacramentada”, instrumento con el cual esperamos que se ponga orden y paz en nuestra patria. Salvo que todavía debamos discutir si son galgos o podencos los que vienen a nuestro encuentro. Empero, como indicamos líneas arriba, sumándonos al valiente esfuerzo de algunos dignatarios de Estado, que no sólo pusieron el hombro, sino el pecho para librarnos de esta canalla, nos unimos al noble y valiente esfuerzo del Ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, para aplicar la Justicia.
