¿Cómo el ser humano aprende? Entre la brecha global y la revolución de la inteligencia artificial.
La gran pregunta sobre cómo aprende el ser humano ha guiado la evolución pedagógica histórica. Este proceso transitó desde el paradigma tradicional de Juan Amos Comenius en el siglo XVII (caracterizado por una enseñanza estructurada y universal) hasta el naturalismo de Rousseau, centrado en el libre desarrollo del niño frente al memorismo. Posteriormente, la pedagogía activa inicial de Pestalozzi (orientada al equilibrio de cabeza, corazón y manos) y Fröbel (creador del jardín de infancia), junto al rigor moral de Herbart, dieron base científica a la educación.
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A inicios del siglo XX, la Escuela Nueva de Montessori y Freinet priorizó la autonomía y el cooperativismo, preparando el terreno para el constructivismo de Piaget, Vygotsky y Ausubel. Esta corriente demostró que el conocimiento no es un asunto pasivo de transmisión, sino que se construye de forma activa mediante la experiencia individual y la interacción social, fundamentándose en la “zona de desarrollo próximo”. Tras la pedagogía crítica de Freire, que combatió la educación bancaria, el enfoque por competencias de Perrenoud y Sergio Tobón integró de manera holística el saber ser, conocer, hacer y convivir en contextos socioformativos específicos. El siglo XXI trajo el paradigma digital de Manuel Castells, concibiendo el aprendizaje en red y de actualización constante en la sociedad de la información y la conectividad o el saber conectar, y el paradigma de la IA de Rose Luckin, enfocado en el aprendizaje adaptativo, ético y personalizado mediante analítica de datos.
El aprendizaje contemporáneo y la Intervención cognitiva de la IA
En el conectivismo de Castells, el aprendizaje se ha convertido en un sistema dinámico, continuo y atemporal. Sin embargo, la mediación tecnológica está reconfigurando la cognición; el acceso rápido a buscadores genera la “dependencia digital” (o efecto Google), mermando la retención biológica a largo plazo. Ante esto, el aprendizaje moderno no debe basarse en el almacenamiento de información, sino en habilidades socioemocionales y metacognitivas que las máquinas no pueden replicar, como la empatía, la autorregulación y el pensamiento crítico. Según Luckin, la IA no debe atontar al estudiante, sino actuar como un “mentor cognitivo” para visibilizar sus propios procesos de pensamiento y personalizar rutas didácticas en tiempo real. El rol del maestro evoluciona a un guía ético de información y diseñador de experiencias didácticas en una red de IAs.
Prácticas de las potencias educativas frente a la IA
Las potencias articulan políticas donde la pedagogía dirige a los sistemas inteligentes. Singapur utiliza su portal SLS con el asistente LEA para guiar a los alumnos mediante preguntas estructuradas sin darles respuestas fáciles. China implementa Squirrel AI, sistema adaptativo que descompone materias a escala nanométrica (30,000 componentes) para trazar rutas personalizadas en tiempo real. Finlandia prioriza el enfoque socioemocional utilizando IA para monitorear el bienestar estudiantil, mientras que EE. UU. se enfoca en la empleabilidad y tutores estatales de lectura.
La Realidad en Bolivia: El abismo digital de un modelo materialista
En Bolivia, la brecha digital se traduce como la conectividad urbana del 71% frente al 33% rural y fallas de hardware en las laptops quipus y otras (sin enchufes ni internet) limitaron el aprendizaje activo. Sin embargo, el panorama actual muestra una notable transición desde iniciativas privadas, académicas y estatales para democratizar la IA.
La educación superior lidera esta reconfiguración cognitiva. Instituciones académicas que ofrecen diplomados en Aprendizaje Basado en IA, enfoques aplicados como Google AI para enseñar IA en español. Desarrollo de Bot de Aprendizaje Personal con IA para cada estudiante que actúa como tutor 24/7; y laboratorios IA que intenta democratizar las herramientas inteligentes mediante talleres y congresos de aprendizaje continuo.
En el ámbito social, destacan proyectos como Enseña por Bolivia, capacitando a docentes de áreas rurales en pedagogía digital con respaldo satelital. ConexiónLab forma a miles de jóvenes periurbanos y rurales en habilidades como Data Science. Con enfoque inclusivo, programas como AppVentureras y Robóticas, liderados por AGETIC y UNICEF, empoderan a más de 20.000 niñas en STEM y pensamiento crítico.
En la escuela pública, los maestros usan de forma autónoma ChatGPT para adaptaciones curriculares, creación de contenidos, organización de la información y otras aplicaciones. Los escolares ya diseñan prototipos como el sistema Siora de protección contra la violencia en La Paz o sistemas de alerta climática con robótica en Aiquile. Este esfuerzo se ve respaldado por el Estado mediante becas para jóvenes en IA y el proyecto de Ley PL-178/2024-2025 en el Senado para promover el desarrollo ético de la IA en la educación.
Conclusiones
La evolución de los paradigmas educativos ratifica que el ser humano aprende construyendo activamente el conocimiento y atribuyendo sentido mediante su interacción con el entorno. En la era actual de inteligencias artificial, la IA no debe reemplazar la tutoría docente, sino enriquecer el juicio pedagógico con evidencias para potenciar la metacognición humana. la IA es un catalizador para personalizar este proceso. Aunque Bolivia enfrenta brechas de infraestructura, el país avanza hacia una soberanía cognitiva empezando por políticas públicas de transformación digital integral, mediante la sinergia de universidades públicas y privadas, ONG y programas estatales de alfabetización, que va de la mano de la evolución de los paradigmas educativos para responder desde lo académico integral y consolidado como hoy el ser humano debe aprender.
Hernán Cabrera Pantoja
Ingeniero, Doctorante en Ciencias de la Educación y Especialista en IA Generativa Aplicada
