Seis legisladores y un dirigente hacen un duro diagnóstico de la actualidad de ente de los trabajadores, muy lejos de los días en que representaba y defendía con mucha legitimidad a diversos sectores, coinciden.

Fuente: Brújula Digital
La otrora “gloriosa” Central Obrera Boliviana (COB), histórico referente de la organización sindical y la defensa de los trabajadores, cuya valía caló no solo en el país, sino a nivel regional, está de capa caída y, sin lugar a dudas, en su peor momento desde su creación el 17 de abril de 1952, al influjo de la Revolución Nacional.
El pasado 15 de este mes, el presidente del Comité Multisectorial Leonel Cóndor informó que impulsará la creación de una nueva COB, al considerar que la actual ya no representa los intereses de los bolivianos. “No vamos a dar de baja al secretario ejecutivo, sino a toda la COB; su personería jurídica. Hoy por hoy ya no representa al pueblo y el pueblo va a crear una nueva central obrera que defienda los intereses de los bolivianos y no de caudillos”, afirmó, y agregó que se presentará un proceso penal y administrativo en contra de la entidad en el Ministerio de Trabajo.
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¿Es posible y viable dar de baja a una institución con la historia y preeminencia de la COB, más allá de su mal momento actual? ¿Qué representatividad y legitimidad tienen el Comité Multisectorial y otras entidades que agrupan a las bases laborales y cuestionan al ente matriz? ¿A casi 75 años de su creación, será factible una reforma radical, cuando no el fin de ciclo para ser reemplazada por otra acorde al contexto actual?
Asambleístas de diferentes fuerzas políticas reflexionan en torno a estas interrogantes a partir de la propuesta de Cóndor y, aunque con enfoques diferentes, la coincidencia general es que la Central Obrera Boliviana no puede continuar en el rumbo en el que divaga en los últimos años.
Algún cambio tiene que haber
El diputado Edwin Huiza (Alianza Popular), fue muy escueto y diplomático. Cuando se le solicitó su opinión sobre la propuesta del Comité Multisectorial, se limitó a decir: “cada sector, cada organización tiene su forma de pensar, su propia forma de evaluar la situación. Tienen la potestad de tener ese criterio”.
Huiza dejó leer, entrelíneas, que no comulga con la idea de una nueva COB, pero sus colegas de otras fuerzas, van en otra dirección y son más directos.
Diego Bráñez, diputado de APB Súmate, afirma: “la COB fue durante 15 años brazo operativo del MAS. Tiene que desparecer porque no vela por los intereses de los obreros bolivianos, sino por los intereses de los dirigentes. Pero no vemos que una institución paralela vaya a solucionar este problema”. Similar es el criterio del senador Freddy Castillo del PDC: “la COB ha perdido credibilidad, ha perdido respaldo de varios departamentos; está agonizando. Creo que necesitamos otra representación, una que no se sirva del pueblo”.
El diputado de Libre Armin Lluta se muestra decepcionado de la dirigencia sindical tradicional, y afirma que, en su etapa como representante de Yungas, “asumíamos medidas con una mirada humana”. Según considera, en la actual COB, “los que más se benefician son los dirigentes: piden cuotas de poder (a los gobiernos de turno) y no representan a una población trabajadora”.
Otros dos asambleístas consultados, si bien también rechazan el presente de la central obrera, tienen posturas moderadas y con perspectiva. El diputado Ricardo Rada (PDC), asevera: “por la coyuntura, no voy a apoyar ninguna medida que incremente el incendio que vive Bolivia. Este tipo de medidas (crear una nueva COB) pueden ser contraindicadas. Por el momento no, aunque la COB se ha portado muy mal con el pueblo boliviano”. Finalmente, el senador de Unidad José Roca considera que “no se trata de armar instituciones paralelas solo por armarlas y ya. Hay que se conscientes, ver hacia dónde queremos ir como país. Faltan instituciones que se pongan la mano en el pecho, que se pongan la camiseta de Bolivia para trabajar por todos los bolivianos”.
Una alternativa
Sin precisar si forma parte del Comité Multisectorial, o si su postura va en coordinación con la planteada por Cóndor, Domingo Ramos dirigente de transporte pesado afirmó contundente: “la COB tiene que desaparecer. El año 52 se ha creado con la finalidad de defender a los trabajadores. Era un ente orientado a la relación obrero patronal; ahora, el 85 % (de los trabajadores bolivianos) somos cuentapropistas y tenemos derecho a crear nuestra propia institución representativa”.
Bajo este argumento, el dirigente sostiene que “ahora nos estamos organizando para crear la Central de Trabajadores de Bolivia, que va ser un ente matriz representativo de aquellos que por ahora no tienen representación: los cuentapropistas, los transportistas, los gremiales…”.
La historia de la Central Obrera Boliviana, su indudable aporte a la democracia y a la reivindicación de los derechos de los trabajadores; la impronta de Simón Reyes, Edgar “Huracán” Ramírez y otros renombrados líderes, ameritan un debate para intentar hallar una salida a la institución que en 2027 celebrará sus tres cuartos de siglo.
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Fuente: Brújula Digital
