El acelerado crecimiento de la metrópolis exige fortalecer la prevención y la seguridad estructural como pilares fundamentales para construir un hábitat más seguro y resiliente.

La humanidad enfrenta desafíos cada vez más complejos frente a los desastres naturales. Inundaciones, incendios y terremotos recuerdan que la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para proteger vidas, viviendas e infraestructura. Sin embargo, la magnitud de sus consecuencias no depende únicamente de la amenaza siempre latente de estos fenómenos, sino también del grado de preparación de la sociedad y de la calidad de las construcciones que albergan a su población.
En Santa Cruz, esta reflexión adquiere una importancia preponderante. La región metropolitana concentra cerca de 2,8 millones de habitantes y mantiene un acelerado crecimiento demográfico. Las proyecciones indican que durante la próxima década será necesario construir alrededor de 270 mil nuevas viviendas, equivalentes a la mitad de todas las edificaciones hechas desde su fundación en 1561. Este escenario representa una oportunidad histórica para impulsar un desarrollo edilicio más seguro y resiliente, sobre todo en momentos en que se debate la actualización del Código de Urbanismo y Obras.
Cuando se habla de vivienda, la atención pública suele concentrarse en la reducción del déficit habitacional. Sin embargo, también es necesario preguntarse si estamos incorporando las lecciones que han dejado en la humanidad los desastres naturales, como si las nuevas edificaciones cuentan con las condiciones necesarias para enfrentar adecuadamente, por ejemplo, los efectos de un futuro sismo.
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Al respecto, la experiencia internacional demuestra que los terremotos no causan tragedias por sí solos, por esta razón, numerosos países han perfeccionado normativas y políticas públicas orientadas a consolidar una verdadera cultura de prevención a través de un desarrollo urbano sostenible, como puede ser la interrelación entre espacios construidos y vacíos, sean públicos o privados. Además, las mayores pérdidas humanas y materiales ocurren cuando las construcciones presentan deficiencias de diseño, ejecución o control oficial.
Bolivia también ha avanzado en esa dirección. La Ley N.° 602 de Gestión de Riesgos incorporó el principio de “Cultura de la Prevención” con el propósito de reducir las vulnerabilidades, mientras que las normas técnicas nacionales han comenzado a incorporar criterios específicos sobre sismorresistencia. Asimismo, el Mapa de Amenaza Sísmica Probabilística elaborado por el Observatorio San Calixto identifica a nuestra región —conocida como el Boomerang Boliviano— como una de las áreas con mayor amenaza sísmica cortical.
No obstante, persiste una situación que merece atención. El Código de Urbanismo y Obras vigente continúa eximiendo de la verificación estructural racional a las edificaciones de pequeñas dimensiones, precisamente aquellas que conforman gran parte del hábitat urbano y son el único patrimonio de la mayoría de las familias.
Ahora bien, cualquier obra arquitectónica requiere una estructura capaz de soportar con seguridad las acciones que puedan afectarla durante su vida útil, incluidas aquellas derivadas de las amenazas naturales. Esta otra reflexión resulta especialmente relevante porque casi todas las edificaciones de nuestras ciudades, donde habita la mayoría de la población y se desarrolla gran parte de las actividades cotidianas de la comunidad, son precisamente de este tipo.
La experiencia acumulada en innumerables terremotos también demuestra que la calidad de ejecución es tan importante como el propio diseño. Una estructura correctamente calculada puede presentar un desempeño deficiente cuando se emplean materiales inadecuados, se omiten detalles constructivos esenciales o no existe una supervisión técnica apropiada. Por ello, resulta indispensable reforzar los mecanismos de control y fiscalización que permitan verificar la aptitud estructural de las edificaciones y garantizar niveles aceptables de seguridad.
Consciente de estos desafíos, el Instituto Metropolitano de Santa Cruz, dependiente de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, ha publicado el compendio “Vulnerabilidad del Hábitat – Diseño Sísmico de Edificaciones de Baja Altura”, del ingeniero Sergio E. Giunta. (*)
Más que un tratado especializado de ingeniería sísmica, el libro busca promover una mayor conciencia sobre la importancia de la seguridad estructural y contribuir a la reducción de la vulnerabilidad del hábitat mediante decisiones técnicas adecuadas.
La obra constituye una herramienta práctica de consulta para estudiantes, arquitectos, técnicos y profesionales de la construcción. De manera clara y accesible, presenta los fundamentos de la protección sísmica, los principales criterios normativos vigentes y las buenas prácticas constructivas aplicables a las edificaciones que predominan en nuestro medio.
Su mensaje es claro: construir con seguridad es una inversión indispensable para proteger vidas humanas y preservar el patrimonio. Asimismo, plantea la necesidad de robustecer la formación universitaria en diseño sismorresistente, perfeccionar las regulaciones técnicas y adecuar los códigos municipales para garantizar un mayor control durante la ejecución de las obras.
Sin lugar a duda, todas las ciudades de la región central de Bolivia enfrentan el desafío de crecer sin incrementar sus vulnerabilidades. El desarrollo urbano sostenible no consiste únicamente en construir más viviendas, sino en construirlas mejor. La prevención, el conocimiento técnico, el control de calidad y la responsabilidad colectiva constituyen los pilares fundamentales para lograrlo.
En ese contexto, Vulnerabilidad del Hábitat – Diseño Sísmico de Edificaciones de Baja Altura representa una invitación a reflexionar, aprender y actuar. Porque cuando se trata de seguridad estructural, la mejor decisión siempre será prepararse antes de que ocurra un desastre. En otras palabras, actuar hoy con prudencia para proteger el futuro de la comunidad desde sus propios cimientos.
(*) Libro disponible en Librería ALMA MATER, calle Ingavi # 14 y Marketplace..
Luis Alberto Castro Sala