La localidad cacereña de Santa Cruz de la Sierra mantiene viva la conexión con su fundación boliviana a través de encuentros que promueven el intercambio cultural y económico

Imagen de una de las festividades de la feria EcoCruz. / Cedida
Fuente: elperiodicoextremadura.com
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La población cacereña de Santa Cruz de la Sierra proyectó su imagen allende los mares allá por el siglo XVI, participando de las tradicionalmente denominadas Rutas de los Conquistadores. La gesta vino de la mano de santacruceños intrépidos, entre los que destacó el joven y atrevido explorador Ñuflo de Chaves (1518-1568), que con solo 22 años emprendió con arrojo y decisión un viaje a lo incierto y lo desconocido, lanzándose a la travesía del Atlántico en una epopeya que abriría nuevos caminos, relaciones y lazos de sangre con las tierras del Nuevo Continente. Fue, sin duda, el viaje de su vida, pero también el inicio de una relación de confraternización y amistad que perdura hasta nuestros días.
Nuestro Caballero Andante de la Selva, que así se le conoce, fundó en tierras de la gran llanura de la Chiquitanía en 1561 la población de Santa Cruz de la Sierra (actualmente yacimiento arqueológico en el Oriente Boliviano), sentando las bases de unos lazos fraternales que hoy son el orgullo de la Santa Cruz de la Sierra extremeña.
Y aunque los primeros intentos de hermanamiento de ambas poblaciones homónimas (de la Santa Cruz de la Sierra extremeña con la actual Santa Cruz de la Sierra boliviana, la nueva, que así se la llama para diferenciarla de la original fundada por Ñuflo) datan del pasado siglo, ha sido en el último lustro cuando la formalidad institucional y la fuerza de la secular amistad entre estas poblaciones, tan separadas geográficamente pero tan unidas en voluntades y proyectos, han dado los resultados que estamos viendo en la actualidad.
Hermanamiento
El tesón de las personas, de sus gentes, esa maravillosa y arrasadora fuerza humana que emerge al unísono desde las dos orillas de la mar océana gracias a los profundos y recíprocos lazos de amistad que nos unen, ha venido favoreciendo sucesivos encuentros intercontinentales que alientan la fraternidad, pero también el intercambio cultural, económico y social entre las Santa Cruz de la Sierra de ambos continentes, tumbando (aún sin pretenderlo) algunas tendencias en contra del paradigma de la Hispanidad, que tanto se prodigan en estos tiempos de tendenciosa manipulación informativa, y demostrando bottom up (deabajo arriba) que seguimos compartiendo identidad, valores y humanidad.

Así es Santa Cruz de la Sierra. / E.P.
No en vano, y de forma espontánea, los lazos de sangre de ambas orillas buscan su encuentro, defienden su causa y alientan la fraternidad y el entendimiento entre ambas culturas, sacando provecho de nuestras similitudes y fomentando el contacto e integración de tradiciones, costumbres y personas.
Por eso, cada segundo fin de semana de junio la pequeña población extremeña de Santa Cruz de la Sierra se sumerge en una sinfonía de luz y color, de intercambios culturales, de contactos comerciales y de defensa de la naturaleza y el desarrollo sostenible a través de la Feria Ecocruz, revalorizando los lazos culturales que forman parte del indeleble sello de la identidad que ambos pueblos compartimos.
De Cáceres a Bolivia
Así, Bolivia se hace presente en la Santa Cruz de la Sierra extremeña, invitando a bolivianos y españoles, cambas y extremeños, cruceños y santacruceños a vivir un fin de semana muy especial, un fin de semana al ritmo de la música típica, de las rutas culturales, de las ponencias de mano de reconocidos investigadores, de la gastronomía, del conocimiento de la historia, del famoso carnaval cruceño y, por supuesto, de la amistad y el mutuo entendimiento, todo ello en un ambiente festivo, pero también de intercambios comerciales con base en los genuinos productos que articulan la esencia de este encuentro internacional.
En este evento Santa Cruz de la Sierra se solaza y ratifica con una permanente mirada al continente hermano, materializada en un abrazo a sus gentes en los distintos eventos que cordialmente compartimos.